Tribuna abierta

La voz de los sin voz

16.07.2015 | 02:08

Casa África tiene la suerte de recibir hoy a una auténtica luchadora, una mujer que trabaja y arriesga su vida para mejorar el mundo: Caddy Adzuba. Caddy es periodista, congoleña, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2014 y Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado en 2009. Trabaja en Radio Okapi, la emisora de la misión de paz de la ONU en su país, la República Democrática del Congo. Una radio pequeña pero poderosa, porque llega a gran parte de la zona de los Grandes Lagos, porque es independiente y porque se pone del lado de los que peor lo pasan en el largo conflicto que se ha instalado en la región.

La institución que dirijo ya ha tenido el privilegio de trabajar con Caddy Adzuba. La última vez fue en 2013 en Madrid. Entonces, Caddy se prestó a grabar una entrevista en la que habló de su día a día en la provincia de Kivu del Sur, al este de su país. Calificó lo que pasa de feminicidio y afirmó que la violencia sexual destruye completamente a las mujeres, que es un arma de destrucción masiva de pueblos, comunidades y países. En su ponencia en Madrid conmovió a todos los asistentes con su entereza y su testimonio.

Caddy Adzuba nació en Bukavu, uno de los epicentros de la violencia en su país. Siendo todavía una niña, tuvo que huir de su hogar sola, perdida de su familia y sin saber nada de su gente más próxima, en medio de una corriente de refugiados. Atravesó parte del país a pie, durante una semana. Vio morir a gente a su lado. Ha crecido en un lugar donde los ataques armados, pillajes y desplazamientos de población eran y son constantes, diarios. Está amenazada de muerte, la han llegado a atacar en su propia casa. Nos hizo conscientes en su entrevista de que cada día que respira y abre los ojos de nuevo lo vive como un milagro y de que afronta ese milagro desde la incertidumbre y el compromiso.

Recuerdo personalmente el día que se dieron a conocer los premios Príncipe de Asturias de 2104. En Casa África vivimos una explosión de alegría. Me gustaría recordar, humildemente, que fuimos parte de las instituciones que apoyaron su candidatura. Nos consta que el trabajo de difusión que hicimos sobre su labor, incluido el vídeo del que les hablé hace un momento, fue muy importante para que el jurado la conociera, valorara su figura y se decantara por ella.

Es una persona necesaria, que, sólo armada con una grabadora y un corazón fuerte y generoso, nos hace llegar las duras historias de niñas, mujeres y comunidades que intentan resistir día tras día a un entorno de extrema violencia.

Vive el periodismo como un servicio social y cuya obsesión es sensibilizar y denunciar para que no se utilice a mujeres y niños como esclavos sexuales ni sus cuerpos se conviertan en campos de batalla. Y verán lo que vio en ella el jurado del premio Príncipe de Asturias y lo que vemos nosotros: coraje, determinación, energía y una voluntad que se sobrepone a la tristeza y a todo lo malo que ha vivido y visto a su alrededor. La voz de los que no tienen voz y que construye un espacio de esperanza a su alrededor.

Luis Padrón es director de Casa África

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