Tomando el pulso

San Benito moderno

14.07.2015 | 02:20

A día de hoy muchas fiestas han cambiado sus costumbres, a veces a mejor, lo cual hay que aplaudir pero también existe la cruz de la moneda. Antiguamente, y hay documentación fotográfica, el Santo salía en procesión el sábado por la noche en dirección a la iglesia de la Concepción donde dormía para salir al día siguiente desde ese mismo punto para disfrutar de la romería en su honor. Al terminar la misma, retornaba a su casa rodeado siempre de romeros con sus cánticos de fiesta. Junto a la iglesia de San Benito se realizaban todos los actos como por ejemplo la elección de las romeras y los grandes bailes en las cocheras. Todo se adaptaba por unos días con motivo de la festividad. Había que dejar en un buen lugar a la romería de las romerías, sin despreciar a ninguna, de las cuales participan casi los mismos romeros, especialistas y amantes de estos ambientes que representan a todo un pueblo y a una identidad de la cual se sienten muy orgullosos. Hoy, existe un cierto malestar en el barrio, ya que el baile de magos se ha desplazado hacia la zona de la Concepción, quizás por motivos de espacio, organización y seguridad. Los que montan los diferentes ventorrillos, haciendo un verdadero sacrificio en estos tiempos, se suben por las paredes al ver como el volumen de negocio se desplaza, o lo que es lo mismo, no les reporta los beneficios en un principio presupuestado. También hay que comentar, que ha día de hoy se le está dando vidilla a la rambla que se encuentra por encima de la iglesia, con arrastres de ganado entre otros actos, que ya era hora. El problema vecinal existe en todos lados y si hay que sacrificarse por unos días, hay que hacerlo en beneficio de todos y así aportando cada uno su granito de arena a las fiestas, que una vez al año, no hacen daño. Hay mucha gente trabajando desde la organización para que todo salga a la perfección y nos sintamos todos orgullosos del trabajo realizado a vista de todos y además obtener el reconocimiento en forma de felicitación del alrededor, sin duda, el mejor premio. En fin, a disfrutar de los amigos, las comidas, los bailes, las parrandas y los grupos folclóricos, todo bajo la protección de un Santo, San Benito Abad, el verdadero protagonista.

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