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Las ideas

10.07.2015 | 02:20

E stos días áticos, cretenses o macedonios, a muchos seres humanos les sorprende que ingenuos como yo queramos tanto a Grecia, a su historia, a su inmenso legado cultural y, por supuesto, a sus actuales habitantes. Hace unos días, en la primera radio de este país, un catalán fundador de Alianza Popular, dijo algo así como que era comprensible el comportamiento del gobierno griego porque, al fin y al cabo, los griegos eran más orientales que occidentales. Como suele ocurrir en la mayoría de estos espacios de pretendido debate e intercambio de opiniones, nadie rebatió ni comentó semejante barbaridad. La cosa, la ocurrencia, se perdió o se quedó en las ondas, y se fueron a otro asunto para tratarlo con igual frivolidad. No sé si lo que nos ha tocado es un fin de saga, el fin de todas las sagas, un cambio de paradigma o la regresión de la especie humana, lo que sí sé es que es una mierda. Una mierda perfecta, carente de ideas, de conceptos, repleta de chascarrillos y relatos, falta de pensamiento y de discurso. Por eso se me ocurre imaginar que los griegos nos están dando un aviso, desde la autoridad que les otorga haber parido, para mal y para bien, casi todo lo que hoy significa cultura occidental: si acabáis con nosotros, si nos machacáis como hasta ahora, os estáis poniendo la soga al cuello. Porque tras la decadencia europea, tras la debacle a la que se dirige este viejo continente y sus archipiélagos, están agazapados nuevos poderes ávidos de carne milenaria como la nuestra. Ellos también son milenarios, rusos y chinos, pero absolutamente prescindibles como personas porque su auténtica religión es la de los individuos repercutidos en masa. Y así les va, de bien, a los que tienen mucho: los muertos no tienen nombres, casi ni se mueren, son cadáveres que no aparecerán en ninguna historia ni en letra pequeña. Cuando hay millones no es necesario estar con extrañas compasiones. Mientras Alexis Tsipras peleaba frente a la teutona y sus palanganeros –Rajoy entre otros– Ana Belén interpretaba en Mérida Medea. Puede que fuera casualidad, pero, como siempre, una cosa lleva a la otra y la dignidad de un pueblo no ha sido pisoteada por las botas de las nuevas SS, al menos por ahora. Ojalá alguien se anime a seguir aprendiendo de los griegos, de los clásicos y de los contemporáneos, aunque ya no se estudie griego en las escuelas, aunque se les menosprecie llamándoles orientales.

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