Tribuna abierta

Alternativa Socialista ante las elecciones generales

09.07.2015 | 02:20

T ener un presidente del Gobierno como Mariano Rajoy dificulta enormemente cualquier predicción con respecto a la fecha electoral. Su carácter hermético y su autoritarismo, impiden cualquier predicción seria. En cualquier caso, sí que constatamos que disponemos de poco tiempo al objeto de preparar unas candidaturas de éxito que consigan truncar el bipartidismo y por tanto vencer en las elecciones generales.
Alternativa Socialista este pasado 27 de junio celebró su asamblea federal extraordinaria –la tercera de las celebradas. Barrio de Usera, Lorca en Murcia y C/ Carretas de Madrid– en la que ha ido adaptándose a su crecimiento, su implantación municipal y por tanto sus nuevas responsabilidades sociales y políticas, pues ya somos un partido socialista, el partido socialista, real, con implantación constatable y medible, además de en fase de crecimiento ante la crisis ideológica del partido socioliberal y su falta de reflejos políticos. Convertido simplemente en un partido dinástico –el PSOE– con tintes progresistas excepto en lo fundamental, como es la crítica y disputa de la hegemonía liberal y el tránsito hacía una sociedad post-capitalista, lo cual obliga a denunciar al capitalismo.

Alternativa Socialista escandalizada, pero movilizada ante la cada vez más profunda desigualdad, pobreza de las clases trabajadoras, humillación de la clase obrera y fraude constante contra las clases populares, entiende que la situación de emergencia social, la corrupción del mundo financiero y las grandes empresas, así como de políticos al servicio del régimen y el autoritarismo neo-franquista con el que se gobierna el estado español, España, exigen una respuesta electoral unitaria y popular, de salvación democrática.

Alternativa Socialista es la parte del socialismo dispuesto a confluir. Pero igualmente convencida de la necesidad de los partidos de masas, de su existencia, de sus logros históricos impresionantes en el corto periodo histórico que se consiguieron y que ahora el neoliberalismo nos roba y todavía prepara más reglas para acabar con ellas, tal y como pueden ser los tratados transatlánticos TTIP y TISA entre otras cuestiones. La corrupción de las élites sistémicas no merece ni la generalización, ni la descalificación. Descalificación partidaria hoy en día, que proviene precisamente de sectores que impulsan un partido nuevo, pero que ya se está dotando de su propia oligarquía parafraseando a Michells. Por tanto tengamos la fiesta en paz. Es más importante el objetivo de rescatar a la ciudadanía del neoliberalismo, que las peleas de protagonismos.

Pero si hemos de advertir muy seriamente, que para vencer no solo hay que hacerlo en las grandes circunscripciones, en las cuatro o cinco grandes ciudades, siete como mucho. Hay que hacer cuentas y no olvidarse de las provincias con pocos diputados y senadores, pero que son claves para conformar cualquier mayoría mínima. El orgullo y la prepotencia no nos pueden llevar a olvidar e ignorar a más de veinte millones de personas. Para conseguir esto, hace falta aunar esfuerzos y no ningunear a nadie. Tampoco ignorar las tradiciones políticas como el socialismo y que solo los y las socialistas que no escondemos nuestro nombre, ni nuestras ideas, ni disimulamos, entendemos representar. El valor simbólico y los principios son importantes también para vencer los procesos electorales, al igual que el imaginario de clase y político.

Cuando alguien ningunea a IU y por tanto al PCE no nos gusta, pero al fin y al cabo, no lo hace con nosotros. Los y las socialistas sabemos de sobra que las elecciones hay que vencerlas y se sale a ganarlas. No tenemos vocación las personas socialistas de oposición, por tanto las crueles palabras del líder de un nuevo partido político, no van con nosotros. En cualquier caso el socialismo democrático está siendo mal utilizado por un socioliberalismo sistémico y caduco, pero también hurtado por personas de tradición comunista, aún en "odres nuevos".
Hecho esta aclaración, proponemos pues desde Alternativa Socialista, tener en cuenta el mosaico de las izquierdas y su respeto. El mosaico territorial y nacional. La España rural y la urbana. El mosaico de realidades existente y actuar en consecuencia a la hora de conformar una unidad del pueblo frente al autoritarismo, los recortes y la pobreza. Conformado sin exclusiones, sin ninguneos, sin dogmatismos, sin suficiencias infantiles.

No será fácil construir, pero urge. No tenemos tiempo y máxime si lo hacemos de forma participativa, inclusiva y democrática. Se puede hacer pues uruguayos y griegos los han conseguido, entre otros. El Frente Popular lo consiguió en España. Por tanto, se puede.
Si alguien desea medirse e ir solo –su derecho tiene– pues que lo diga claro y ya y luego asuma su responsabilidad del fraccionamiento del voto progresista. Advertimos que la fractura solo servirá y lo denunciamos los socialistas, para hacer luego de muletilla del PSOE como mucho. Ir solos para luego terminar haciendo como en Aragón, Castilla la Mancha, Extremadura o lo peor, vivir un calco lo ocurrido en de las Regiones de Madrid o Murcia. Sostener al partido sistémico y dinástico al que denomináis muchas y muchos socialista, no es el objetivo de los socialistas.

Es por ello que llamamos y ya la a la confluencia, la convergencia, la unidad, pero la unidad de las diferentes culturas y formas de ver. Si esto fuere imposible, no esperemos más y vayamos a la configuración de la izquierda mosaico construida desde la horizontalidad. A la construcción de la unidad al margen de la uniformidad, pero con un programa claro, transformador y constituyente.

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