Tribuna abierta

El regreso de Esther

08.07.2015 | 01:08

Conocí al poeta, profesor y ensayista Antonio Arroyo Silva una noche lagunera del año 2010 en el Ateneo de La Laguna. En aquella ocasión nos juntamos para leer los poemas con que cada uno había colaborado en el primer número de La Salamandra Ebria. Revista Literaria de Creación y Crítica. Aún recuerdo aquellos hermosos poemas de Antonio agrupados bajo el rótulo de Los dioses colibríes, y con los que ahora me reencuentro recogidos en su nuevo libro Poética de Esther Hughes. Primera aurora (2015), donde hay versos tan acerados y plenos como estos: "Nunca tuve el poder de darme al soliloquio / que engendra el girasol en su quemada esfera. / Todavía no sé cuándo nací, si el curso / de mi sombra ya estaba en los ríos de entonces / o era un árbol azul del mediodía eterno / cantándole a la lluvia su ingenua desazón. // Pero nunca lo tuve cruzando los andamios / donde las azucenas hablan conmigo / y el colibrí me esparce. Nunca tuve el poder / de soñarme en tus nubes ni vaciar en tu alcuza / el aceite del tiempo".

Aquella noche de hace ya cinco años probablemente acabase con unos vinos en cualquier tasca lagunera. Luego no supe mucho más de Antonio hasta que las redes sociales nos han vuelto a juntar para que de nuevo intercambiemos poemas, opiniones, saludos, deseos, comentarios, etc., en ese infierno no tan definitivo que es facebook. A comienzos de mayo recibí en el apartamento del sur de Tenerife donde vivo ahora sus dos últimos libros: Sísifo Sol (2014), sobre el que Daniel Bernal ya escribió una lúcida reseña, y el citado más arriba. Pero ¿quién es Esther Hughes? Según he podido saber por el poeta, una mujer creada por él y el ya desaparecido Juan Carlos Romano, y que les sirvió para escribir detrás de su nombre un libro compartido. Aquel libro ganó un accésit hace treinta y cuatro años y luego se perdió, como se perdió el amigo en una distancia excesiva en tiempo y espacio.

Antonio recuerda Juan Carlos en los textos de este libro, así como trata de reconstruir a aquella mujer creada mediante la amistad, que ahora vuelve para decir su poética y su pensamiento, quizá más corpóreos y reales que nosotros mismos. Mientras, el poeta y yo nos alejamos hablando "...por una calle oscura de animales fugaces...".

Iván Cabrera Cartaya es graduado en Historia por la ULL

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