Crónicas de la Revo-ilusión

OXI

08.07.2015 | 02:00

El referéndum es un instrumento democrático y los griegos han ejercido su derecho a opinar. Es curioso que este no rotundo expresado en las urnas, sirva para fortalecer la idea de Europa, una Europa muy diferente a la actual. Ya no se trata sólo de volver a insistir en el choque entre la cultura mediterránea y la ortodoxia germana. Este antagonismo se hace patente desde el momento en que al norte se le ocurre montar un club e invita al sur a hacerse socio, a cambio de firmar una unión económica con una moneda común.

Una pretendida igualación, que no se corresponde con realidades sociológicas tan diferentes. Comenzaron inventando el euro, sin profundizar en el desarrollo de una armonización fiscal y sin aprovechar la capacidad de la política para crear espacios de construcción ideológica. Y ahí esta el origen del problema. Los burócratas que trabajan al servicio de las instituciones -antes troika- el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, aplicando las recetas del neoliberalismo, no conectan con los ciudadanos que se ven afectados por sus decisiones. No hay diálogo con la gente. Solo reuniones al más alto nivel, discusiones sobre aspectos técnicos, amenazas e intentos de manipulación. Quieren que sigamos aumentando los recortes para que podamos pagar la gigantesca deuda que ha contraído,principalmente, el sector financiero, cuando se ha demostrado que esto supone una terrible contradicción. Sin políticas para impulsar el crecimiento, no hay forma de generar las condiciones necesarias que permitan afrontar los pagos exigidos.

La voracidad de los mercados es ilimitada. Se puede especular con la soberanía de un país en una pantalla, al mismo tiempo que en otras pantallas fluctúan valores de todo tipo, desde materias primas hasta una multinacional de comida rápida. Debajo de esta operación a gran escala llamada crisis, está el juego macabro del impuesto sobre la barra de pan y el litro de leche que necesita una familia con todos sus miembros en paro, está el temor de los jubilados que han trabajado toda su vida, está el contrato basura que firma cualquier joven con formación universitaria, están las dificultades para sobrevivir de las pequeñas empresas, están los desahucios, los suicidios. Está el factor humano.

Grecia necesita reformas, pero cuando llaman vagos a los griegos, me pregunto si los verdaderos holgazanes no serán los que los acusan, que deberían ponerse a trabajar a fondo en buscar soluciones para salvar a las personas, en vez de seguir insistiendo en mantener vivo un sistema que no convence porque se ha vuelto ajeno, insensible a las necesidades de la mayoría de la población. En la España de la recuperación rajoyana, aumenta la desigualdad, la exclusión social ya es estructural y la pobreza sistémica. Hemos cumplido con los deberes, y todavía no es suficiente.

Pues miren ustedes, va a ser que no. OXI.

rafadorta@yahoo.es

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