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Magos, a bailar

07.07.2015 | 02:20

Si existe una cosa en la que mayoría de la gente está de acuerdo es en defender nuestras tradiciones, costumbres, vestimenta y rendir respeto al Santo de turno, además de hacerlo protagonista de cualquier paseo romero. Pero claro, antes de la Romería llega el Baile de Magos y con él, una organización previa nada fácil si uno se implica.

Desde un simple despacho se puede empezar a mover los cables para que todo salga a la perfección. Lo primero es recaudar el dinero necesario para comprar las bebidas porque las mesas son gratis. Reservarlas y conseguir un buen sitio acorde con el grupo y sus costumbres. Cada comensal lleva una comida y todos juntos hacen un auténtico buffet. Existen los caras, que no pagan y muchos hasta se atreven a traer invitados con idéntica finalidad. Estos por suerte, cada día están más localizados y con un buen encargado de supervisar la mesa que le haga saber que entra en arenas movedizas, es suficiente.

Otra excusa de este tipo de gente es decir que no quieren estar en una mesa determinada sino visitar otros puntos importantes para conseguir el objetivo, comer y beber a coste cero. No queda ahí la cosa sino que son capaces de pedir un gin tónic o cubata, ¡qué caras! Siempre sobra comida aunque parece que falta algo.

A veces, como no hay sitio, se coloca de reserva debajo de la mesa, quedando olvidado todo un caldero de conejo en salmorejo, no se puede estar en todo. También están los exigentes, lleva esto o lo otro, porque yo como de esto porque de lo otro no puedo, todo un quebradero de cabeza. El devorador de pan no puede faltar y con lo que sea lo acompaña y hasta hace barquitos. Si quieres que una comida de este tipo triunfe, lo mejor es recurrir al mojo de almendras de Dña. Rosa, los tomates adobados y macerados de Chef Bernhard, las albóndigas estilo Tray, los bizcochos de Dña. Juana, los embutidos de madrugada de Dña. Lola y todos vestidos con un traje típico, digno de costureras con categoría como Dña. Nayi. En fin, al final, existe cansancio físico y psicológico pero a su vez contentos porque todos han compartido y disfrutado en una mesa de conocidos y no conocidos. Fomenta, sin duda, la amistad. ¡A bailar todos!

Bernardo Lozano Acuña es escritor

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