Letras desveladas

Los chinos y los refranes

05.07.2015 | 23:46

Nunca recuerdo la segunda parte de los refranes, así que cuando hablo con alguien y me sale uno sin darme cuenta digo: "(?) a quien buen árbol se arrima, pues eso". En cambio mi abuela Clara se los sabía todos. Al menos todos los que ella se sabía, que eran muchísimos. Algunos no tenían ni pies ni cabeza, y creo que en el fondo, la culpa de mi refranlexia es suya, porque eran tan disparatados que no había forma de sabérselos enteros. Lo que sí recuerdo hoy, y no sé por qué, son las últimas Navidades que pasamos con ella.
Estábamos todos a la mesa, ya comiendo el postre y debatiendo el eterno tópico de por qué no hay chinos ancianos en nuestro país. Y de pronto mi abuela dice: "Yo lo sé, lo vi por la tele el otro día. Los chinos tienen la costumbre de dejar morir a los viejos en una silla, solos, en medio de la nieve". Tras un minuto de silencio en el que ella siguió comiendo el mousse de turrón que había preparado mi madre, todos al unísono estallamos en una carcajada, a mi padre se le bajaron las gafas hasta la nariz y mi madre se atragantó con el café. Ella siguió comiendo su postre y ni se inmutó, convencida de su teoría, porque a cabezota nadie ganaba a mi abuela.

Se quedó en casa unos días más, y entonces, una tarde haciendo zapping, nos llamó a mi madre y a mí: "¡Miren! ¡El documental de los chinos viejos!" Al acercanos vimos de lo que se trataba. Mi abuela había descubierto a los esquimales, y había confundido los rasgos, así que a partir de entonces, para ella, Alaska se convirtió para siempre en el retiro ¿dorado? de los chinos ancianos tras abrir restaurantes "de esa comida tan rara" en nuestro país.

Así era mi abuelita. Y a buen entendedor, pues eso.

Alba Sabina Pérez es escritora

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