Editorial

Los retos de Clavijo

05.07.2015 | 03:29

El Parlamento autonómico iniciará mañana lunes el debate de investidura, que se cerrará al día siguiente con el nombramiento del nuevo presidente del Gobierno de Canarias. Con el apoyo de Coalición Canaria y del Partido Socialista Canario-PSOE, Fernando Clavijo será investido y en los siguientes días formará un nuevo gobierno, que abrirá una nueva etapa en la política canaria. Todo indica que no estamos asistiendo a un simple cambio de un equipo de gobierno, sino a un cambio profundo del ciclo político. Lo que algunos llaman una segunda transición, un cambio de época en la que ha entrado el conjunto de la sociedad española. "Un tiempo nuevo", como le ha llamado el rey Felipe VI, que afecta no solo a la monarquía sino al conjunto de las instituciones y de la sociedad española.

En los próximos años, España tendrá que recorrer un difícil camino: el de las grandes reformas. Reforma del modelo económico, fiscal y del mercado laboral; de la financiación autonómica; del sistema educativo. Y sin duda del modelo territorial, que puede suponer incluso una reforma parcial de la Constitución. Gane quien gane las próximas elecciones generales, el nuevo mapa político español obligará a que esas reformas se produzcan por medio de acuerdos y consensos amplios que anteriormente no fueron posibles.

Canarias participará con sus diputados y senadores en ese proceso de reformas democráticas; pero, al mismo tiempo, tendrá que afrontar grandes retos propios. En primer lugar, el desarrollo constitucional de su hecho singular, basado en la insularidad y lejanía y en su condición de Región Ultraperiférica de la Unión Europea. Y eso solo será posible con un nuevo Pacto de Estado que se concrete en la actualización del Régimen Económico y Fiscal de 1994. El tiempo ha demostrado que los aspectos económicos de ese REF quedaron solo en un conjunto de declaraciones bien intencionadas, que no fue posible desarrollar.

Ahora toca hacerlo y avanzar con rapidez hacia un nuevo modelo energético, basado en energías limpias; la modernización de nuestras infraestructuras de transportes y la incorporación plena de Canarias a la era digital. Modernizar la economía canaria implica también renovar el sector turístico y potenciar el agrícola e industrial. Se trata de internacionalizar nuestra economía aprovechando nuestras ventajas fiscales y gestionar desde Canarias sus puertos y aeropuertos.

Junto a la agenda económica, el nuevo Gobierno de Canarias tiene que dotarse urgentemente de una potente Agenda Social. Los niveles de precariedad, exclusión y desigualdad han colocado a nuestro archipiélago en indicadores que no corresponden a una sociedad democrática avanzada. Ha llegado el momento, y hasta podríamos decir que incluso se llega tarde, de abandonar las simples declaraciones retóricas y los discursos sin propuestas. Es absolutamente prioritario que el nuevo Gobierno de Canarias ponga en marcha, en cooperación con cabildos y ayuntamientos, un plan creíble, con instrumentos y medios suficientes, para luchar contra la pobreza y la exclusión y a favor del empleo y la formación.

El tercer gran reto de Fernando Clavijo es diseñar una propuesta sólida en defensa del Estado del Bienestar. Lo que supone gestión eficaz y dotación de recursos suficientes para mantener la calidad de los servicios públicos. Sin duda, un gran reto es la sanidad. Pero el clave y decisivo para el avance democrático y social, es la potenciación y reforma de nuestro sistema educativo, de la formación y, en especial, las universidades. De ello depende el futuro de Canarias en las próximas décadas. Estos grandes objetivos prioritarios, que podríamos llamar Agenda Canaria 2020, no serán posibles si se logra que en el nuevo modelo de financiación autonómica a negociar el próximo año, Canarias no obtiene el tratamiento que merece. Es inaceptable que seamos la última comunidad autónoma en la financiación de los servicios públicos y la asistencia social.

Por último, aunque en realidad es por donde podríamos haber empezado, Canarias necesita una nueva forma de ser gobernada. Necesita afrontar con firmeza y convicción un programa de regeneración democrática. Recordar que gobernar exige transparencia, ejemplaridad y responsabilidad, que es lo único que permitirá recuperar el prestigio de la política. Y en estos tiempos de crisis y de profundo cambio social, gobernar exige diálogo, consenso y concertación con todos los grupos parlamentarios, en busca de grandes acuerdos en defensa de la sociedad canaria. Y exige también un diálogo permanente con la sociedad civil, con todos los grupos sociales dispuestos a comprometerse en los grandes retos a que se enfrentará Canarias en esta nueva y decisiva etapa que vamos a vivir.

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