Retiro lo escrito

Los límites

02.07.2015 | 02:01

El referéndum que ha convocado Tsipras es quizás menos un acto democrático que un instrumento para continuar una negociación con las instituciones de la UE y el Fondo Monetario Internacional. Como todo el mundo, he leído la pregunta que se pretende formular a los ciudadanos griegos el próximo domingo, pero el texto está teñido de un aura de irrealidad. No hay un documento comunitario firmado por la Comisión, el Banco Europeo y el FMI esperando la aceptación o el rechazo del pueblo griego; desde luego, la ultimísimo oferta de Jean-Claude Juncker, acompañada de espléndidas lágrimas de cocodrilo, tampoco lo es. Quizás el subtexto de la pregunta consista, simplemente, en inquirir si se sigue o no negociando en el estrecho marco de las propuestas de Bruselas, pero se trata de una argucia bastante evidente, porque negociar habrá que seguir negociando, sea cual sea el resultado, y los interlocutores permanecerán invariables.
Tanto en su discurso de investidura como en su programa electoral Tsipras se comprometió a cumplir el doble mandato de sus electores: conseguir mejores condiciones para los futuros créditos y la compleja renegociación de la deuda –condiciones que permitieran financiar políticas sociales y asistenciales para una población cruelmente diezmada por la crisis– y no abandonar la zona euro. Lo más curioso es que una parte considerable de su propia coalición de izquierdas ha sostenido siempre que ambos objetivos son contradictorios. Toda la estrategia de negociación del Gobierno griego está cruzada por esta contradicción latente y el referéndum no deja de ser una suerte de deux ex machina para regresar al tablero de juego. Ya ha servido para que el presidente de la Comisión Europea lanzase una nueva oferta que Tsipras se ha apresurado a aceptar, pero el referéndum sigue adelante.

Yo felicito sinceramente a los que han convertido este drama con capacidad destructiva en el proyecto europeo –que tan bien está ilustrando sobre las deficiencias democráticas, los problemas de diseño institucional y el cerrilismo de las élites políticas del continente– en nuestra enésima ocasión para la borrachera guerracivilista entre los partidarios de ni un euro más a esos vagos y aquellos que nos vuelven a recordar que el pueblo unido jamás será vencido. El respingo automático y la toma de partido instantánea frente a problemas singularmente complejos donde participan múltiples agentes y las responsabilidades son compartidas es, sin duda, una señal de portentosa inteligencia. Pero, con todo, yo creo que existen límites. Los límites son los ancianos que con una humilde pensión alimentan a toda una familia. Los límites son los niños hambrientos, los hospitales sin apósitos ni antibióticos, las familias durmiendo en una sola cama para evitar el frío, todo un país arruinado física y moralmente durante generaciones. Esas modestas realidades dotadas de piel, boca, ojos, sentidos y sentimientos son la prioridad para todos.

www.alfonsogonzalezjerez.com

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine