Zigurat

Tras el 24-M

30.05.2015 | 02:15

Ha transcurrido casi una semana y la resaca de los resultados electorales continúa. Reclamaciones, triunfos esperados y derrotas adivinadas, posibilidad de pactos, acuerdos en Cabildos y Ayuntamientos [Canarias], y considerables dudas. El PP ha sufrido un enorme varapalo, merecido y hasta en cierta manera bien trabajado, tanto que hasta parece haber sido "anhelado"; PSOE con ligera tendencia al alza, y el enorme ascenso de una de las fuerzas emergentes, Podemos –esperemos que no deriven hacia las actuales tibias posiciones de los Verdes alemanes–, y en cierta manera C´s, y la consiguiente caída de IU y UPyD. En Canarias, lo más próximo, el PP puede quedar fuera del poder local del archipiélago. Mientras tanto, han surgido todo tipo de propuestas cara a la política de pactos. De manera tal, que hasta noviembre, o quizá diciembre, serán muchos ciudadanos críticos quienes observen minuciosamente cómo se maniobra en tal política y posibles alianzas dadas entre partidos.

Por primera vez, Mariano Rajoy, políticamente mediocre, ambiguo, pusilánime y servil, con su sempiterna retahíla de datos, ha recibido enormes críticas en el seno de su actualizada Confederación Española de Derechas Autónomas [CEDA], que podría recordarnos cuáles las verdaderas características político-ideológicas del PP, o sea, no las de un partido conservador –existen conservadores consecuentes–, sí las de un partido marcadamente ultra-reaccionario al cual le importa un bledo la misma Constitución española, y que "sabe postrarse" ante la preocupante ambición hegemonista de la ultraconservadora Angela Merkel. Fue el delirante optimista ZP quien quiso y supo servirle en bandeja el arrollador triunfo a Mariano Rajoy, reformando el artículo 135 de la Constitución, pero el 24-M ha dejado ´groggy´ a Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, María Dolores Cospedal o Rita Barberá.

Pero estamos en la siempre marginada Canarias, orillada inclusive por componentes de su propio desgobierno autonómico y buena parte de sus resignados ciudadanos, desgobierno propicio a pactos contradictorios con respecto a sus respectivos programas. Es aquí donde se podría cuestionar la política de pactos institucionales [en Canarias]. Escasos los meses para las elecciones generales –noviembre o diciembre del 2015–, debe constar la posibilidad de que el futuro gobierno canario se plantee muy seriamente una Ley de Protección Ciudadana (sanidad, renta básica y vivienda), Ley de Educación (incremento económico para enseñanza básica, media y universidades), Ley de Energías Renovables, Ley de Pesquerías (flota e industria conservera, ambas de carácter mixto), Ley Electoral (para electores y elegidos), y redefinir profundamente el actual Estatuto de Autonomía, observando en él alguna imprescindible fórmula de soberanía a la vez que revisar las relaciones con la Unión Europea. Mientras, el varapalo al PP es el principio del fin del bipartidismo o el comienzo incierto de un complejo ´puzzle´.

Agustín E. Díaz - Pacheco es escritor

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