Tribuna abierta

No compres productos de empresas que utilizan esclavos

07.11.2014 | 02:00

A mancio Ortega tiene cara de abuelo dulce, un señor respetable que protege en su regazo a sus nietos para contarles mil historias de sueños y glorias personales, la misma con la que Francisco Hernando Contreras, conocido por Paco el Pocero, se pasea en su yate haciendo alardes de grandeza, recordándonos que todo lo ha conseguido con esfuerzo y humildad, que de construir alcantarillas pasó a ser el empresario modelo que edificaba urbanizaciones como quien planta árboles y sin que nadie lo detuviese porque todos se plegaban ante su poder.

Ninguno de estos dos empresarios está libre de pecado: ambos han conseguido amasar una fortuna bajo un oscuro pasado y presente. Hace unos días se publicaba una noticia relativa a que Amancio Ortega, el hombre más rico de España y el tercero a nivel mundial, tardaría ciento setenta y dos años en gastar toda su fortuna. Esto viene aparejado a otra vinculada a Intermon Ofam según la cual las veinte mayores fortunas en nuestro país aumentaron su riqueza en 15.450 millones de dólares entre 2013 y 2014 y poseen actualmente tanto como el treinta por ciento más pobre de la población del Estado, casi catorce millones de personas.

Todos estos parámetros se ven acrecentados porque esta ONG también señala en una investigación realizada a principios de este año que las ochenta y cinco personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial.

Cada vez que escucho hablar dulcemente a uno de esos diseñadores o empresarios de la moda sobre colores, tendencias y elegancias me dan ganas de preguntarles si saben qué significa la palabra dignidad, lo mismo que a quienes finalmente visten alguna de sus creaciones. No se vayan a creer a estas alturas de la vida que sus diseños se realizan en una fábrica textil española donde todos sus trabajadores se rigen por un convenio laboral y donde aquel les regala una cesta de Navidad para agradecerles su entrega hacia la firma que representan.

Cuando usted visite un centro comercial predispuesto a entrar en una tienda donde se venda ropa de esa firma, tiene que tener en cuenta un par de cosas: lo primero que debe saber es que la India se ha convertido en un nuevo foco de la esclavitud mundial hasta el punto que en 2012 se denunciaba que niñas y adolescentes trabajan en fábricas textiles más de setenta y dos horas semanales por 0´88 euros al día en unas condiciones infrahumanas; y lo segundo es que el informe elaborado por Centre for Research on Multinational Corporations y el India Committee of the Netherlands demostraba que una serie de marcas estaban inmersas dentro de esa red de trabajo esclavo.

Por tanto, muchas de las empresas y firmas tanto del mundo textil como de otros sectores se han enriquecido a base de la explotación infantil, auspiciadas por Gobiernos que la favorecen a cambio de determinadas sumas de dinero. De ahí que, si somos capaces de criticar la procedencia de los diamantes en sangre, también debemos cuestionar la famosa Marca España porque se asienta sobre la violación de la Convención de los Derechos del Niño, y seremos cómplices de la expansión de esa esclavitud cada vez que compremos una prenda de vestir de firmas y empresas españolas como las señaladas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine