Tribuna abierta

Una Isla resiliente

26.10.2014 | 02:00

La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas y continuar adelante. Se aplica en muchas ramas científicas, desde la Psicología y la Ecología hasta la Sociología y el Derecho. En general, es una habilidad imprescindible para la supervivencia de organismos y entidades, y para la propia vida, porque enfrentar los desastres y aprender de ellos nos da la capacidad y la fuerza para ser mejores y más fuerte.

Los territorios también pueden ser resilientes, ya que ellos también son susceptibles de sufrir catástrofes y de muy variada índole: terremotos, erupciones volcánicas, epidemias, huracanes, temporales, etc. La Universidad de La Laguna desarrolla actualmente la Cátedra de "Reducción del riesgos de desastres: ciudades resilientes", a raíz de la iniciativa promovida por Naciones Unidas y su estrategia internacional para la reducción del riesgo de desastre, UNISDR. Esta semana tuvimos ocasión de hablar con la vicerrectora y los codirectores de la Cátedra en el Cabildo, y conocer de primera mano el trabajo que están llevando a cabo.

A la vista del temporal del pasado fin de semana, que dejó cuantiosos destrozos en la Isla y especialmente en el área metropolitana, es necesario que reflexionemos sobre nuestra resiliencia como territorio y sobre las medidas que debemos adoptar para que esto, de una vez, no vuelva a pasar más. Las lluvias torrenciales no son diarias, por suerte, pero tampoco tan infrecuentes como para no plantearnos que las infraestructuras deben planificarse con una mayor capacidad de aguante frente a condiciones extremas. Las imágenes que se veían en Santa Cruz no pueden repetirse ya más.

Es imprescindible mejorar la red de pluviales, y desde esa certeza el Plan de Cooperación del Cabildo de Tenerife, promovido por el Área de Cooperación Municipal y Seguridad que dirige José Antonio Valbuena, ha puesto especial énfasis en este aspecto a la hora de acordar la relación de obras con los Ayuntamientos. Hemos tenido históricamente un déficit en este sentido, y ha sido en este mandato cuando hemos empezado a corregirlo, para dotar a la Isla de mayor seguridad encauzando las aguas pluviales de una forma ordenada e inteligente.

Una Isla resiliente es una Isla más segura, porque es una Isla plenamente consciente de sí misma, de los riesgos a los que se enfrenta y de la forma de superarlos. La Cátedra de la ULL supone una aportación extraordinaria a nuestros planes de emergencia; nos dota de más y mejores herramientas para hacer frente a situaciones de catástrofe, y lo está haciendo a través de un proceso marcado por el consenso y la participación, con aportaciones de diferentes ámbitos de la sociedad, desde instituciones hasta la propia Universidad.

Quizás no seamos del todo conscientes de que Tenerife se está situando en vanguardia en materia de territorios resilientes gracias al trabajo y al empeño de la Cátedra y de un grupo de docentes y alumnos que están poniendo todo su entusiasmo al servicio de esta causa, de una Isla más segura y mejor preparada. Los resultados de su labor los veremos en el futuro, pero como Administraciones también nos corresponde planificar las infraestructuras con suficiente previsión como para ser eficaces en caso de emergencia. Eso nos demandan los ciudadanos.

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