Tribuna abierta

Formación: necesidad o negocio

01.07.2014 | 02:00

Es difícil definir la formación pública o subvencionada, incluso, desde un punto de vista meramente operativo. Pero básicamente la podríamos tratar como un medio, nunca un fin, que da respuesta a las necesidades de las organizaciones, incrementar el rendimiento de los clientes internos (trabajadores), para alcanzar los objetivos de negocio. La formación es pues, uno de los medios claves para el desarrollo de las personas.

La formación, es la acción y efecto de formar o formarse. Diccionario de la Real Academia Española (RAE).
Las características principales de la formación engloban tres aspectos fundamentales: debe ser continua, estar adaptada a la estrategia y cultura de la organización (empresa) y claramente ligada al negocio. En resumen debe ser una formación "Orientada a la Obtención de Resultados". Factbook Recursos Humanos".

La formación continua debe ser: permanente en el tiempo. De crecimiento sostenido y no sólo enfocado a los clientes internos (personal) y sus equipos de trabajo, claro está con sistemas que permitan la medición constante de los resultados y avance de dicha formación. Sin olvidar la formación al que gestiona o dirige la empresa.

Al hablar de una formación adaptada a la estrategia y cultura de la organización, debemos tener en cuenta que la estrategia nos da el marco de referencia en el que desarrollar la formación y, mediante la cultura, la adaptamos a los clientes internos.

El personal tiene que venir formado a la empresa y ésta, formaría a aquellos que estén en disposición de ser promocionado, por interés de la misma.

De ahí la importancia de los planes de formación. Un plan de formación se puede definir como un conjunto coherente y ordenado de acciones formativas, concretado en un período de tiempo determinado y encaminado a dotar y perfeccionar las competencias necesarias para conseguir los objetivos que demandan las empresas.

El plan de formación debe, por tanto, ser dinámico y flexible. Permitiendo la inclusión de las acciones formativas precisas, en cada momento. Pero antes hay que distinguir los tres tipos de necesidades: necesidades de la organización o estratégicas. Las necesidades ocupacionales o ligadas al puesto de trabajo. Y las necesidades individuales o asociadas a personas.

En una de las encuestas un directivo alemán dijo: "Las mismas máquinas y equipos pueden ser comprados por cualquiera; el éxito en el mercado solamente puede obtenerse por aquellos que tienen una fuerza laboral capaz de usarlas ventajosamente y estar constantemente formados para mejorar su rendimiento".

La formación producirá resultados positivos tanto a las empresas como a los clientes internos. Pero ¿cómo saber cuándo, la formación subvencionada, está siendo utilizada convenientemente, o como un negocio puro y duro?

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