Tribuna abierta

Hacia un Pacto de Toledo por la infancia

30.06.2014 | 02:00

El futuro debe escribirse y posibilitarse desde el respeto a los compromisos y los principios de solidaridad entre generaciones y en el seno de cada generación". Estas palabras pertenecen a uno de los grandes hitos que han marcado la historia de la democracia española: el Pacto de Toledo, suscrito por todos los partidos políticos en 1995. Los casi 20 años transcurridos desde entonces no han restado ni un ápice de actualidad a sus palabras, como tampoco han restado eficacia a los compromisos entonces asumidos. Al contrario, el Pacto de Toledo se convirtió en una de las pocas referencias estables que ha sido capaz de superar, con bastante solvencia, el tsunami generado por la crisis económica. ¿Cuál fue su secreto? El consenso de todos en torno a una convicción básica: la solidaridad y la protección que entre todos queríamos darle a un grupo social particularmente vulnerable, el de nuestros mayores.

20 años después, ha llegado el momento de completar la tarea, ampliando ese compromiso colectivo al grupo social que ahora mismo se encuentra más desprotegido: el de los más pequeños.

El último informe del Comité Español de UNICEF pone sobre la mesa la realidad que justifica esta propuesta. No se trata sólo de los alarmantes datos del riesgo de pobreza infantil –que afecta ya a más de uno de cada cuatro niños en España-, sino del hecho de que tener hijos se está convirtiendo en un factor de riesgo y de desprotección. Estamos ante una situación muy preocupante en indicadores críticos para el desarrollo de un país, tales como el abandono y el fracaso escolar, o el rendimiento y desempeño educativo. Situaciones que afectan a nuestros niños hoy, pero que ponen también en peligro el bienestar de todos a medio plazo.

En este año 2014 conmemoramos el 25 aniversario de la aprobación en Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño. Son 25 años en los que muchas cosas han mejorado para la infancia en España y en Canarias. Sin embargo, los retos que persisten son considerables, y amenazan con afectar el bienestar de todos. No podemos permitir que en pleno siglo XXI haya niños que nacen en nuestro país con la losa de la pobreza y la desigualdad,condicionando su presente y amenazando su futuro.

Los niños y las niñas son, ante todo, sujetos de pleno derecho y merecen per se toda nuestra protección. Pero también son, en su conjunto, un bien social de un valor incalculable. No podemos dejar que el coste de su bienestar recaiga en exclusiva sobre sus familias. Ha llegado el momento de redefinir cuál es el papel de los actores privados y públicos en el cuidado y desarrollo de los niños. Ha llegado el momento de ponernos de acuerdo y pasar a la acción.

En Canarias se está trabajando en este sentido con las fuerzas políticas con representación parlamentaria para la firma a lo largo de este año de un Pacto Autonómico. Es necesario planificar y destinar los recursos necesarios, invertir en nuestra infancia para garantizar su bienestar y la igualdad de oportunidades, y para construir la sociedad del futuro. Es por ello que el Pacto Autonómico en Canarias está asociado a la aprobación del II Plan de Infancia en Canarias que permita concretar estos aspectos.

La firma del Pacto Autonómico es un primer paso de una acción concertada y sostenida en el tiempo que esperamos tenga como complemento la firma del Pacto Nacional por la Infancia con acuerdos concretos que logren blindar unos recursos y compromisos básicos en aspectos cruciales como la educación, la lucha contra la pobreza y la exclusión social de los niños y las niñas.

Una alumna de 4º de primaria, expresa un deseo en el informe con esa claridad que a veces solo los niños son capaces de transmitir: "se acabará la crisis y no pasarán nunca más cosas así". Es el momento de replantearnos cómo queremos salir de esa crisis y si la infancia va a estar entre nuestras apuestas y prioridades.

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