Un realejero rector de la Universidad de Salamanca

25.06.2014 | 02:00

Calificado por Viera y Clavijo como "ciudadano de grandes talentos y recursos", la personalidad de Amaro José González de Mesa ha pasado durante mucho tiempo olvidada, constituyendo uno de tantos insignes personajes que tuvieron como lugar de nacimiento el municipio de Los Realejos.

González de Mesa fue bautizado en la parroquia de Santiago Apóstol del Realejo Alto el 6 de febrero de 1713, Bachiller en Cánones por la Universidad de Salamanca el 5 de septiembre de 1731; Bachiller en Leyes por la misma Universidad, acabaría siendo Licenciado en esta última Facultad el 22 de junio siguiente. Llegó a ser Consiliario en propiedad y Rector de aquel Centro durante el curso de 1733 a 1734, en una etapa en la que se registraron en la Universidad de Salamanca 2.137 matriculados. Salamanca por entonces continuaba siendo una provincia dedicada exclusivamente a la producción agrícola y ganadera que empleaba a más del 70% de la población en tales actividades. El clero también tenía una gran importancia, pues ocupaba casi al 14% de la población. Conocemos algunos hechos de González de Mesa en Salamanca. De esta forma podemos recordar como con ocasión de haberse nombrado por el claustro de Rector y Consiliarios como Consiliario en propiedad de la nación de Andalucía a don Joseph de Rivas, natural de la isla de Tenerife, para el curso 1731/32, propuesto a su vez por el Consiliario saliente González de Mesa, algunos estudiantes de la nación recurrieron la decisión ante el Cancelario don Gregorio Joseph de Tineo, consiguiendo del mismo un auto declarando nula la elección y posesión. Además, conocemos otra anécdota ocurrida en 1734, cuando González de Mesa se negó a convocar claustro para proveer una primaria vacante, con la intención de dar la oportunidad a un opositor –de visitar a los señores del claustro para su pretensión–.

Tras dejar Salamanca y regresar a Canarias, paso a ser Síndico Personero General de Tenerife, Abogado de los Reales Consejos, Depositario de Pósito de La Laguna, Mayordomo del Hospital de los Dolores de esta ciudad y Administrador de su Casa Cuna de Expósitos. Fue miembro además de la Junta Militar de Defensa de la Isla que constituyó el 15 de marzo de 1762 el Comandante General del Archipiélago don Pedro Rodríguez Moreno. Intervino activamente en la vida pública de Tenerife y de una manera eficaz en la resolución del emplazamiento y la obra del primer muelle de Santa Cruz de Tenerife, logrando, en unión de don José Van de Walle de Cervellón, autorización para que las Islas pudieran comerciar con los puertos menores de la América española. González de Mesa escribió además diversas obras, siendo una muestra de ello Cuadernos de retórica, publicando además otra obra en 1752 bajo el título de Cartas sueltas de un amigo o justa repulsa de iniquas insinuaciones y su apoyo. Ejerció el cargo de Ministro Calificado del Santo Oficio; obtuvo certificación de su Nobleza y Blasones de don Juan Alfonso de Guerra y Sandoval. Fue Cronista Real de Armas de Felipe V, el 10 de junio de 1743, y poseyó el Mayorazgo instituido por su bisabuela doña Ventura Ana de Mesa Ruiz del Hoyo.

En definitiva, con González de Mesa nos encontramos ante una personalidad tan interesante como olvidada que desgraciadamente no ha merecido la atención que su figura requiere.

Enlaces recomendados: Premios Cine