Tomando el pulso

La Roja: ¡humildad!

24.06.2014 | 02:00

Muchas veces vemos como con una simple palabra lo decimos todo. Nos enfrentamos una vez más a una Copa del Mundo pero quizás a la actual, de forma especial ya que al celebrarse en Brasil, como país anfitrión, con todo lo que ello conlleva. Llegamos con una selección campeona de Europa en dos ocasiones y del mundo en una, pero nos olvidamos de la más reciente, la Copa Confederaciones donde la misma Brasil nos avisa de posibles problemas en un futuro cercano. España siempre ha sido diferente y los deberes deben imponerse a la fiesta. Llegamos al país donde el fútbol es como una religión, con la intención de defender un título, cosa prácticamente imposible, y así nos pasa lo que nos pasa. Se dice que Brasil con el himno sólo ya gana uno a cero pero el resto tiene que currárselo y mucho. A las competiciones hay que ir con humildad, los partidos hay que jugarlos y afortunadamente no hay enemigo pequeño, ya que de lo contrario desaparecería el factor sorpresa. España ha vivido un sueño, durante años con fecha de caducidad y donde estaba el famoso tiki-taka, ahora está el taka-taka. Jugadores con exceso de edad para jugar una copa del mundo, otros que durante el año no han jugado suficientes minutos, ahora titulares y claro pasa lo que pasa, una auténtica coladera. Las tácticas juegan su papel y teorías como la del falso nueve ya pasó a la historia. Muchos, desde fuera, y como simple aficionados nos hacemos algunas preguntas: ¿Cuántas veces tiramos entre los tres palos de la portería?, ¿de qué vale la posesión del balón si no marcas?, ¿convocaron pocos delanteros? Aquí ya no vale la presión porque de tenerla sería con todas las consecuencias como por ejemplo los setecientos mil euros de prima por ganar el mundial, trescientos sesenta mil por quedar en segundo puesto, los ciento ochenta mil por llegar a semifinales y los noventa mil por llegar a cuartos de final. Al final, tendremos que estar contentos por no tener que cruzarnos con la anfitriona Brasil y cambiarlo por un merecido pasaje de vuelta a casa a su debido tiempo porque donde no hay, no se puede sacar más. En fin, saldrá la demagogia de muchos al recordar lo que el mismo grupo ha hecho en el pasado pero la triste realidad es que otros, al contrario de nosotros, han evolucionado.

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