Tribuna abierta

Nuestras personas dependientes, lo único que importa

Marta AROCHA
Gerente del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS)

21.06.2014 | 02:00

A menudo se confunden en el debate público los términos "atención sanitaria" y "atención sociosanitaria", empleados indebidamente como sinónimos cuando no lo son, bien por desconocimiento, bien por ánimo deliberado de enredar. Por ello, es imprescindible delimitar ambos conceptos: "atención sociosanitaria" es aquella que se ocupa simultáneamente de las necesidades sanitarias y sociales de las personas que lo requieren, mientras que "atención sanitaria" hace referencia a la que, con carácter general, presta el Servicio Canario de Salud, dependiente del Gobierno de Canarias, en sus distintos niveles de atención, desde la atención primaria a la hospitalaria.

Un ejemplo que todos podemos visualizar de atención sociosanitaria es la que reciben las personas mayores dependientes, aquejadas de afecciones sanitarias crónicas y con necesidades que por diversas causas no puede cubrir su entorno social y familiar. El Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitario (IASS) del Cabildo de Tenerife dispone de una red de centros residenciales y diurnos en los que se presta esa atención sociosanitaria a personas mayores dependientes y también a personas con discapacidad, y cuyas plazas se financian conjuntamente por el Cabildo y el Gobierno de Canarias. Es el IASS el que determina mediante unos estrictos criterios de valoración el orden de acceso a dichas plazas.

Dado el perfil de los usuarios, es más que evidente la necesaria complementariedad y coordinación entre ambos sistemas de atención, pero manteniendo cada una su independencia. La atención sociosanitaria prestada por el Cabildo es un apoyo de vital relevancia para el funcionamiento del sistema público, ya que sin estos centros de atención a personas mayores, los cuidados que por su edad y patologías necesitan tendrían que prestarse desde los centros sanitarios hospitalarios, con lo que esto supondría en gasto, presión asistencial y recursos.

Sin embargo, no podemos compartir, por simplista e inveraz, la idea de que el aumento de plazas sociosanitarias resolvería por sí solo los graves problemas de las urgencias hospitalarias y de la permanencia en camas de agudos después del alta médica. Cualquier conocedor de esta materia compartirá que el peso mayor de esta problemática responde a problemas de financiación y gestión del sistema sanitario público canario.

Este debate ha vuelto a suscitarse en los últimos días ya que el IASS va a poner en funcionamiento 50 nuevas camas para mayores dependientes en el Norte, financiadas íntegramente por el Cabildo de Tenerife en este ejercicio 2014. Pero ésta no es la única acción decidida desde el Área de Bienestar y de la Presidencia del IASS para mejorar la atención sanitaria de la isla aún sin ser parte ésta de sus competencias. Hace menos de un año pusieron a disposición del Servicio Canario de Salud el edificio ubicado en El Mojón (Arona) que iba a ser destinado a uso sociosanitario, para que se inicie en él la actividad del hospital del Sur, desde la convicción de que poner en pie dos centros hospitalarios comarcales es una necesidad prioritaria.

La vocación de servicio a los ciudadanos debe estar por encima de estos debates entre qué es cada tipo de atención y quién debe prestarla. A las instituciones nos corresponde abrir cauces de entendimiento que nos lleven a alcanzar el objetivo común, que no ha de ser otro más que una óptima atención a las necesidades de los ciudadanos y muy especialmente de aquellos en mayor situación de debilidad y desprotección.

A esa persona mayor encamada, que necesita (y merece) atención constante para alcanzar su máxima calidad de vida, poco le importan estas batallas, en las que ni el IASS ni el Cabildo van a perder un segundo.

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