Crónicas de la revo-ilusión

El PSOE y la democracia española

18.06.2014 | 02:00

Lunes, 16 de junio de 2014, día histórico en la democracia de nuestro país, pues por primera vez se inician unas primarias en las que los militantes deciden quien será el secretario general de un partido político. Asistimos a un proceso que, como no podría ser de otra forma, emprende el Partido Socialista.

Me siento feliz e ilusionada por poder participar en este momento en el que, después de pasarme el fin de semana leyendo prensa, escuchando entrevistas y debatiendo con compañeros y compañeras sobre el fondo de cada propuesta, sé que cualquier candidato –Pedro Sánchez, Eduardo Madina, Tapias o Sotillo– será una magnífica apuesta.

Realmente todos los aspirantes plantean cambios importantes y de gran calado en el funcionamiento orgánico del Partido. Todos apuntan iniciativas bastante acertadas para que la organización sea dinámica y se adapte al momento, evitando quedarse anclada, rígida y sin capacidad de respuesta a los ciudadanos.

Creo en la fórmula "un militante, un voto", además de la celebración de primarias abiertas a la ciudadanía y en todos los niveles, ya sea el estatal, el regional, el insular o el local. Y defiendo también que no se puedan ocupar dos cargos ni orgánicos ni públicos; que no se pueda repetir más de dos legislaturas en un mismo puesto o la paridad entre hombres y mujeres en las listas. Se acabaron las reuniones y las agendas secretas o los acuerdos al margen de los militantes, y se acabaron las divisiones, pues estoy segura de que todos los proyectos que se están presentando tienden a la unidad del PSOE.

Hay que cambiar las normas y hacerlas cumplir de manera que el Partido esté cerca de los ciudadanos; recupere su confianza, y solucione problemas, sin olvidar la fea tarea que nos ha impuesto el Partido Popular: volver a extender derechos sociales que habíamos consolidado y con los que están acabando, derechos como como la educación universal, la sanidad gratuita o los derechos laborales.

Y cuando finalmente materialice mi confianza lo haré segura de que cualquiera que sea el nuevo máximo representante de los socialistas avanzará por el mismo e imprescindible camino del cambio. Ésa es nuestra mejor noticia. No se trata de decidir entre lo de siempre y lo nuevo. Ahora todo es nuevo. Sólo tenemos que ver quién hace las propuestas más completas y quién reúne la energía suficiente para llevarlas a cabo.

2008 también fue un año para recordar: Barack Obama ganó las elecciones en Estados Unidos. El primer presidente negro. El Partido socialdemocrata vivió unas primarias duras entre Obama y Hillary Clinton, pero finalmente se sumaron fuerzas. Obama fue presidente y Hillary formó parte de su Gobierno. Sin duda, una buena manera de vencer al adversario.

Feliz porque avanza el proceso de renovación hacia un nuevo PSOE más unido y acorde con los tiempos es imparable. Y feliz porque la organización en la que creo es capaz de la máxima libertad, transparencia y democracia. Sea quien sea el secretario general, conseguiremos lo mejor y lo haremos entre todos. ¡Ánimo socialistas, participemos activamente de este proceso!

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