Tomando el pulso

Realeza diaria

17.06.2014 | 02:00

Como una vez dijo un conocido humorista, el que tenga dudas entre monárquico y republicano, se hace "monarquicano" y asunto resuelto. Los tiempos han cambiado, la democracia es la referencia de todo un país que se rige por una Constitución aprobada por el pueblo en las urnas. Los no partidarios de la continuidad de la monarquía tienen, además de libertad, vía libre para intentar ganar unas elecciones mediante la representación obtenida gracias a los votos en las urnas. Proponer una reforma constitucional dentro del marco jurídico vigente aprobado por las fuerzas políticas que en ese momento ocupan el parlamento como reflejo de la voluntad popular de todos los ciudadanos. Hasta aquí todo correcto pero muchos nos preguntamos de forma irónica el por qué de muchos comportamientos de algunos políticos, la mayoría de las veces de forma interesada y con la intención de sacar beneficio. Vemos como personas no laicas, por ejemplo no dudan en celebrar todas las fiestas de índole religioso. Soñar con ver a muchos trabajando al cien por cien en estas fechas y no calculando días festivos con puentes incluidos o dicho de otra forma, día trabajado, día cobrado. También nos podemos preguntar por qué no nos autofinanciamos todos, empezando por los sindicatos, defensores natos de los derechos del trabajador, desapareciendo a su vez la figura del liberado sindical, las dietas y los viajes. ¿Cambiaría el prisma? Seguro que sí. No olvidemos a los partidos políticos con la prohibición del pluriempleo y todo los que les rodea, que deberían ser mantenidos por sus afiliados y claro, de esa forma, muchos ya no querrán participar en el hipotético pastel porque la remuneración a fin de mes cambiaría. Sin duda, las arcas del Estado verían su saldo a favor incrementado y el gobierno de turno podría hacer muchas cosas según las necesidades de la sociedad. Si todo lo anterior lo llevamos a la práctica, tendrían una visión más real de la vida diaria y de lo que sufre un autónomo, que se lo tiene que pagar absolutamente todo, haciendo auténticos juegos malabares para llegar a fin de mes, si llega. Piedras en el camino al no tener facilidades para obtener un simple crédito para continuar. En fin, parece que una vez más, somos los responsables de todo, aunque nos pese.

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