De un tiempo a esta parte

La vuelta de San José de Anchieta

11.06.2014 | 02:00

Podemos decir que San José de Anchieta ya está en casa. Ya está entre nosotros, aunque todos sabemos que una silenciosa labor de décadas, por no decir de siglos, siempre ha mantenido su figura encendida en las islas a través de diversos estudios universitarios, como el extraordinario trabajo publicado en 1988 por el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, José de Anchieta: Vida y obra, con la colaboración de diversos estudiosos y donde se recogen detalles biográficos, su labor como intelectual y como religioso. Digo que Anchieta ha regresado porque gracias a unas Jornadas Diocesanas dedicadas al santo, celebradas estos días en la sede del Patronato Nava,da la sensación de que está más cerca, que ha llegado para quedarse. Lo hemos podido captar en el entusiasmo de los organizadores, en los numerosos asistentes que han acudido a los diversos actos y en el alto nivel académico de los conferenciantes. En estos días se ha dado una lectura extensa de nuestro santo. En la conferencia Inspiración y misión, los pasos de Anchieta, Lucas López habló de su experiencia como jesuita y como Presidente de la Fundación Ecca, del respetuoso y continuo diálogo que mantiene con otras creencias, del descubrimiento del "otro" en Anchieta, y de la evangelización cristiana en África como ejercicio entre la contemplación y la acción.

La jornada del pasado viernes estuvo completa. Carlos J. Castro Brunetto dio una conferencia, Anchieta y la cultura brasileña, en la que mantuvo la atención, algo bien difícil, del público y, al mismo tiempo, desplegó a contrarreloj un gran cúmulo de datos sobre San José de Anchieta. Castro desmanteló muchos mitos –Canarias es muy propensa a ellos– en su ponencia, desechó lecturas superficiales, incertidumbres y medias mentiras; y avanzó en su discurso para darnos una brillante lectura lineal sobre cuál había sido el camino de este débil pero vigoroso misionero que no tuvo miedo a la alegría. La alegría que destacó el papa Francisco en referencia al santo lagunero, porque la alegría cuando se queda en el intelecto aparece marcada con fecha de caducidad, pero cuando esa alegría se une a la santidad es para siempre. El profesor Castro destacó también la curiosa mitología que se tejió en Brasil entorno a Anchieta en aquellos momentos, los amores que despertó el santo y el rechazo que sufrió por parte de los colonos, que buscaban esclavos entre los indios que Anchieta y sus compañeros de misión protegían en las aldeas, o "aldeiamentos", donde vivían los indígenas bautizados.

Por otro lado, el profesor Castro pidió para la escultura de Anchieta otra ubicación, y así quien desee verla de cerca no "se juegue la vida", una escultura que aseguró que es la mejor escultura pública que hay en Canarias, obra de Bruno Giorgi, que quiso simbolizar con las manos desproporcionadas de la figura la fuerza de un adulto y la ilusión de un rostro joven. Después de la charla del viernes, no se podía esperar mejor remate con una representación teatral celebrada en la Iglesia del Monasterio lagunero de Las Claras. Se representó el Auto Sacramental de la Visitación de Nuestra Señora, obra escrita por el santo en sus últimos días, con la destacada actuación del Coro de Cámara de Tenerife y la participación del grupo teatral Troysteatro; un largo y medido programa de actos que seguramente será la antesala para que dedicar en próximas fechas el Día de las Letras Canarias a este literato de múltiples facetas y de reconocida proyección mundial.

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