el rincón del bonzo

¿Podemos salir de esta?

11.06.2014 | 02:00

La sociedad civil es la única capacitada para resolver sus propios problemas.

Así se demuestra en los abundantes casos extremos de carácter humanitario, donde la Administración tiene responsabilidades, capacidad y supuesta voluntad resolutiva, pero se inhibe y delega en la solidaridad ciudadana recogidas de alimentos, colectas caritativas ante urgencias de niños con enfermedades raras, abandona a víctimas de atropellos bancarios o de aberraciones judiciales, etc...

Los movimientos ciudadanos recurren al mecanismo colectivo de autodefensa para salvar situaciones en que las Instituciones no pueden, no saben o no quieren intervenir porque la acción no coincide con sus intereses políticos, de partido o meramente personales.

Quienes provocaron la crisis han acumulado en sus manos el poder mediante la sustracción paulatina, subrepticia y fraudulenta de los medios de subsistencia y derechos del pueblo soberano, al que se sacrifica cruelmente so pretexto de que la solución está en los recortes, precisa y unilateralmente aplicados a las clases menos culpables del desastre.

Se venden electoralmente las bondades de una Reforma Laboral que ha destruido en pocos días los derechos de los trabajadores, gestados a lo largo de dos siglos para retroceder hoy a los albores de la Revolución Industrial, cuando un puesto de trabajo todavía era sinónimo de esclavitud.

En un país destrozado por la corrupción política generalizada, se aplican cantidades macroeconómicas al rescate de la banca, que luego se dedican a sueldos y pensiones millonarias de los directivos que han estafado con las "preferentes" a la parte más vulnerable de la Sociedad. ¿No sería lógico el estallido social?

Pero antes de llegar al precipicio por el que despeñarnos todos –incluidos aquellos que nos empujan–, en la cuesta abajo hay vías laterales de frenada de emergencia que insinúan alguna expectativa de esperanza y salvación.

No se engañen ni intenten engañarnos con patéticos triunfalismos de "¡hemos ganado!", pues el 23% de un 38% de participación, supone apenas un 9% del electorado total. El 62% de abstencionistas significa que los repudiamos, que no nos gustan ustedes. Ni tampoco los demás...

Si añadimos votos en blanco, "escaños vacíos" y papeletas nulas (con lonchita de chorizo incluida), se impone asumir la gravedad de la situación con soluciones de emergencia para el Pueblo, ¡su único y legítimo patrono!

Apareció el 15-M como una ilusionante iniciativa popular que, bajo el pensamiento político-social de sus ideólogos, Stephan Hessel y nuestro insigne José Luis Sampedro, se movilizó un pueblo dolorido por el despotismo político y el abuso de poder. Adoleció de falta de liderazgo para dirigir y articular a los "indignados", y también la irrupción de imágenes peyorativas y extremistas, bien aprovechadas mediáticamente para justificar una represión indigna que camuflase las apoltronadas inquietudes de los oficialmente instalados.

Quedó algún rescoldo vivo, hoy respaldado por un millón de votos que han saltado virutas de alarma en los análisis poselectorales de los expertos de siempre.

Preparémonos para asistir a orquestadas campañas masivas de desprestigio al uso de cómo se han practicado siempre para demonizar determinados colectivos. Además de la táctica propagandística diseñada de antemano, también lo tendrán fácil por la simpleza de recriminar cualquier acto, palabra o gesto con la sola intención de descalificarlo sacándolo de su contexto.

No deberían desgastarse ustedes. Quizá tampoco ellos sean la solución ideal. Pero será bueno no taponar las salidas de frenada urgente en esta cuesta abajo que termina allá donde solamente queda precipicio y ruina.

Enlaces recomendados: Premios Cine