Tomando el pulso

Prohibido, prohibido

10.06.2014 | 02:00

Qué bonito es programar una salida de fin de semana con toda la familia con destino la playa pero cuando ésta se nos presenta como brava, lo mejor es optar por la piscina, preferencia de todos aquellos que no tienen la gran fortuna de tener el mar cerca. Llegamos a la misma y tan pronto como abonemos la entrada correspondiente en caso de ser privada, si es entre semana es más barato, o la pública con acceso gratuito. En ambos casos nos enfrentaremos a un cartel de grandes dimensiones con una serie de prohibiciones que debes leer atentamente y así no infringir ninguna de las normas del recinto tanto privado como público. Prohibido las bicicletas, cosa muy normal por el riesgo que corren los bañistas presuntamente relajados disfrutando del día de baño y sol. Prohibido los animales y por lo tanto las mascotas, que dicho sea de paso, no son del agrado de todo el mundo aunque el dueño siempre diga: "No hace nada, no muerde".
Prohibido la entrada de menores sin ir acompañados de mayores que se hagan responsables de su comportamiento. Prohibido tirarse de cabeza ya que muchas veces la profundidad es escasa y se producen graves accidentes. Prohibido los utensilios de cristal para así evitar cortes innecesarios por un simple descuido. Prohibido usar champú en las duchas exteriores por para que los siguientes en pasar por las mismas no se resbalen. Prohibido entrar en la piscina sin ducharse previamente por razones de higiene, que no se le debía de advertir a nadie, simplemente por sentido común. Ya tenemos bastante con los que se bañan untados en aceite dejando su sello en el agua y las barandillas de las escaleras de acceso. Prohibido arrojar basura al suelo ya que encontrarás una serie de papeleras, lugar ideal para esta acción. Prohibido poner música porque los demás no tienen que aguantar los ruidos y compartir los gustos. Prohibido el uso de pelotas que pueden impactar con más de uno sin comerlo ni beberlo. Prohibido el uso de colchonetas por incompatibilidad con los bañistas. Por seguridad antes de lanzarse al agua falta por saber interpretar los colores de las banderas, el rojo significa prohibición del baño, el amarillo tener precaución por algún motivo y finalmente el verde que nos da vía libre para exclamar: ¡Al agua!

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