Carta de amor a un viejo amigo republicano

09.06.2014 | 23:46

Ricardo Génova Araújo murió el domingo 8 de junio a los 90 años de edad. Me leía cada martes y mis palabras le hacían sonreír.

"Mí querido Ricardo: esta es una carta de amor, el amor que nos unía a través de nuestra pasión antimonárquica. Sé que te has ido para siempre y aún así escribo para que sonrías con mis artículos sobre príncipes y reyes. Yo escribía contra el mundo y tú me seguías los pasos y la ira. Ya ves. Te has ido y ya no me apetece andarme con sornas y respingos contra el imperio de los Borbones y eso que ahora teníamos tú y yo motivos de sobra para enfocar las reticencias. Llevamos más de una semana con el tema de los mandarines.

Conversaciones, debates, comentarios y esperpentos nos asedian mañana y tarde y, sin embargo, no he escrito ni una palabra sobre ellos, saturada la imaginación y a punto de vomitar tanta baba, tanta caspa y tanta adulación. Pero hoy, mi querido amigo, he decidido volver a coger la pluma y explayarme contra tanta información manipulada por unos y por otros para hacernos la presentación del heredero y su linda esposa.

No quiero entrar en polémica que ya hay expertos en política y marketing que se encargan de ello. Solo quiero hacerte llegar algunas pinceladas sobre el asunto que a ti y a mi nos preocupa. Que anda todo revuelto a raíz de la abdicación con carácter de urgencia del rey lo que nos induce a conclusiones malévolas sobre las causas de tal acontecimiento teniendo en cuenta la mala cara de Juan Carlos como de no quiero, mamá, no quiero, me obligan...; las sonrisas de satisfacción de la reina que indican sus ganas de que se vayan todos a la calle menos su niño del alma; y no digamos la cara de felicidad del heredero preparado desde la cuna para creerse superior al resto de los mortales sin necesidad de escalar ministerios gracias a la altura de sus hombros. Y ella, ¡Dios mío, Ricardo! ella no puede disimular la satisfacción de haber llegado a la tarima en los desfiles y a los asientos de terciopelo en los eventos culturales; no puede eliminar de su rostro ese gesto determinante de quien se prepara para dar órdenes a un lado y a otro (ya sabes: "no sirvas a quien sirvió..."). Por estas y otras razones, el sábado, sin saber que te morías, canté bajo cientos de banderas republicanas aquello de "Los Borbones, a las elecciones" y otras frases que tú hubieras coreado conmigo. Y poco más. Que agradezco tus mensajes, tu predilección por mis artículos durante años, y tu cariño incondicional. Igual que el mío".

Miembro del Consejo Editorial de la opinión de tenerife

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