Tribuna abierta

Negro futuro

07.06.2014 | 02:00

Desde mi despacho en el Cabildo la plataforma petrolífera amarrada en el dique del Este se ve alzada como un coloso. En verdad, impresiona. Ésta, y las otras dos que están en el puerto de Santa Cruz, proceden del golfo de Guinea y han llegado a la Isla para operaciones de mantenimiento y reparación, pero uno no puede evitar pensar en las prospecciones planteadas en Lanzarote y Fuerteventura y en las consecuencias medioambientales que se podrían derivar de ellas. Basta ver una plataforma para imaginarte tres o cuatro enfrente de una de esas hermosas playas, y no es una imagen bonita.

Los canarios nos hemos posicionado mayoritariamente en contra de las prospecciones porque somos conscientes del valor de nuestro medio natural y no queremos ponerlo en peligro. Valor medioambiental, valor cultural y valor económico. El turismo que llega y que aporta la mayor parte de nuestra riqueza lo hace atraído por un entorno paradisíaco, de una belleza extraordinaria, en el que cuesta encontrar un equilibrio entre la generación de economía y empleo y la necesaria preservación de los ecosistemas y la vida natural que albergan.

La autorización de las prospecciones, hecha a conciencia por el PP tres días después de las elecciones europeas, abre la senda a un riesgo inasumible para las Islas y para el futuro de su principal industria. No se trata solo de retorcer una declaración de impacto ambiental hasta que se resuelva como favorable, sino de hacerlo con prepotencia, con desprecio a la opinión pública canaria y a sus instituciones, con la arrogancia de quien no cree que tenga nada que hablar más allá de su voluntad.

Por esa actitud, ni José Manuel Soria (qué suerte de ministro canario) ni el PP escucharán el clamor de los canarios que este fin de semana se manifiestan en contra de las prospecciones. Salen a la calle a decir no a las prospecciones, y no a ser tratados de una forma tan irrespetuosa, tan falta de consideración, tan ciega a los intereses de las Islas y tan dócil a otros intereses.

Es ruin esgrimir las cifras del paro para justificar las prospecciones (y menos si el empleo para los canarios, como dijo un concejal del PP, sería limpiar las playas de los vertidos), como si los que nos oponemos fuéramos personas sin escrúpulos ni empatía. Es sucio usar ese argumento. Claro que queremos empleo y economía, pero no a costa de poner en riesgo nuestro principal potencial, el Medio Ambiente, que es nuestro patrimonio, no a costa de ver las playas cubiertas de piche, no a costa de volvernos un destino amenazado.

Ése no es el camino para el desarrollo de las Islas, y como todos somos conscientes nos manifestamos solidariamente para demostrar que no queremos ese modelo, que el futuro que queremos escribir para nosotros es en verde, y no en negro.

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