tribuna abierta

¡Ladran, luego cabalgamos!

02.06.2014 | 02:00

Quisieran los perros del potrero/ por siempre acompañarnos, / pero sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos".
Ladrador. Goethe.

Flotaba en el viento, como la respuesta a la que cantaba Bob Dylan. Se presentía como se adivina la lluvia antes de la aparición de las primeras nubes. Las sensaciones fluían en los días previos y se respiraba la necesidad de "creer". Entre tanta frustración y amargura, entre tanta llamada a la resignación y tanta mentira repetida, la ilusión ganaba adeptos.

Ni el intento de ninguneo en las encuestas, ni la creciente demonización de sus representantes más mediáticos, ni los falsos mensajes de recuperación económica destinados a santificar el "austericidio", ni el miedo inyectado en vena, consiguieron frenar un tsunami que nacía del corazón de la propia gente: "Si se puede, claro que podemos", había dejado de ser un llamamiento al despertar de la conciencia para convertirse en una certeza colectiva.

El 25 de mayo, las urnas lo confirmaron: Podemos, con algo más de tres meses de existencia; sin créditos bancarios ni apoyos financieros; sin aparatos burocráticos ni equipos de marketing; se configura como la cuarta fuerza política estatal y canaria, aupada en su campaña por gente normal y corriente, con el voluntarismo y la esperanza como caudal exclusivo.

El mensaje de la ilusión, fundamentada en el potencial de nuestro propio empoderamiento ciudadano, junto a la demostración práctica de que otras formas de hacer política son posibles, causan un efecto electoral, inesperado para muchos, preocupante para quienes temen que pueda ser un claro indicio de un cambio de tendencia en el ciclo político, capaz de hacer tambalear los cimientos del bipartidismo y de cuestionar el catecismo de la Troika financiera.

No se han hecho esperar las reacciones al exitoso bautizo político de Podemos: Los hacedores de opinión se mortifican en la necesidad de "ubicar" al fenómeno Podemos en algún espacio del desgastado espectro político actual –es apremiante para ellos etiquetar a la nueva formación, porque sólo es controlable aquello que se define y se encorseta–, en lugar de plantearse la posibilidad de que, simplemente, las cosas están cambiando o, como diría Rosa Luxemburgo: "Estamos aprendiendo a des-aprender lo aprendido".

Algunos sociólogos intentan explicar lo sucedido –lo que sucede– reduciendo el comportamiento de las y los votantes a una simple "pataleta" de niño frustrado. Se trata de "incapacitarlos" mentalmente, relegándolos a la minoría de edad emocional –esta actitud condescendiente permite al sistema negar el hecho de que un importante sector de la ciudadanía está mostrando, de forma absolutamente madura y consciente, su inequívoca voluntad de cambiar el orden de las cosas–.

Un batallón de contertulios, aspirantes a la condición de "intelectuales", recurren a la inagotable veta del miedo. Proliferan los Alfonso Rojo y los Marhuendas, tan nerviosos como resentidos, resucitando rancios discursos que creíamos enterrados en el pasado: "Estos son los que nos van a quitar las casas y van a intervenir nuestras cuentas corrientes y a quemar iglesias". Su ansiedad les lleva a considerarnos imbéciles aborregados, presas fáciles de sus cuentos y milongas. Obvian que el "lobo" al que tememos los corderos, ya está aquí, arrebatándonos la democracia y sometiéndonos al empobrecimiento y ese lobo amenaza con seguir esparciendo cadáveres con nuevas medidas continuistas y genocidas.

El tándem PP-PSOE se revuelve en sus respectivas sedes. Sus análisis públicos de los datos intentan minimizar el impacto, pero saben que el bipartidismo está seriamente tocado, como demuestra el hecho de que hayan perdido más de cinco millones de votantes respecto a 2009. En el interno, se rebanan los sesos diseñando estrategias para recuperar el espacio perdido, al tiempo que se afanan en desacreditar a una opción recién nacida como Podemos y es que, no sólo les preocupa su irrupción, sino lo mucho que se diferencia de ellos. Saben que, como decía Francis Bacon: "El argumento se asemeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano".

Sorprende tanto revuelo por unos resultados electorales. Todo esto aparenta ser demasiado excesivo frente al simple nacimiento de una opción política. Está empezando a parecer que el problema es la propia naturaleza del proyecto Podemos, nacido desde la gente y por la gente y amenazando con desplazarse, cual elefante en medio de una cacharrería, en un mundo azul (tirando a añil) en el que se prometían que "todo el pescado ya estaba vendido".

Tal vez sea cierto que "el miedo está cambiando de bando".

"Para el perro, es la luna un gran espejo. Ve su reflejo creyéndolo otro perro. Vanos ladridos ahogados por el viento. La Luna sorda, prosigue su camino".

Impetu Vano. Andrea Alciato.

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