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Recordando a Juan Bethencourt Alfonso

31.08.2013 | 02:00

El pasado jueves se cumplieron los primeros cien años de la muerte del médico y folclorista tinerfeño Juan Bethencourt Alfonso (San Miguel de Abona 1847-1913), uno de los grandes precursores de los estudios etnográficos canarios, como lo confirma que fuera elegido por Machado y Álvarez para dar respuesta al primer Cuestionario Folclórico de nuestras islas, luego publicado por el Ateneo de Madrid.

Con tal motivo se vienen preparando diversos homenajes a cargo del Ayuntamiento de su pueblo natal y del Cabildo tinerfeño que, a través de Cedocam, ha publicado un trabajo sobre su figura y las diversas y valiosas obras que nos ha dejado, entre ellas su reconocida Historia del Pueblo Guanche, editada en La Laguna por Librería Lemus bajo la atenta supervisión del profesor Manuel A. Fariña.

De este valioso investigador nos ocupamos en el álbum Romances canarios (San Borondón) que Los Sabandeños grabó para Columbia (TXS 3173, Madrid 1980) incluyendo el denominado Romance guanche y tajaraste que lleva un pie de romance recogido por Bethencourt Alfonso en uno de sus trabajos de campo: "Qué linda mañana, Guara; / Guara, qué linda mañana". La pieza cuenta con los versos que recogió José Murphy y la música de Miguel Castillo Alfonso sobre una historia amorosa localizada en la zona de Guasa, hoy Güímar.

Según Elías Serra, "fue en Guasa donde se concentraron las más de las familias que presumían orgullosamente de naturales (guanches); esto es, de indígenas, y que por ello alegaban preferencias en algunas prácticas populares del culto de la Virgen. Hasta el siglo XVIII, en el barrio o pago de Guasa,, se pretende que los vecinos son exclusivamente naturales de Tenerife, frente a los pobladores del resto de las islas". (Trabajo publicado en Revista de Historia, números 125-126).

El asunto del citado romance cuya acción transcurre en Guasa lleva los siguientes versos, incluido el pareado que recogió Bethencourt Alfonso:
"Con malos ojos los padres / vieron que toda una dama / daba de lado a un villano / con desprecio de la casta. (Qué linda mañana, Guara; / Guara, qué linda mañana). / Ni consejos ni castigos / su firmeza quebrantaban, / que no vale la nobleza / cuando de amores se trata. / Ven, Roesmo de mi vida, / ven Roesmo de mi alma, / que por encima del sol / te quiere esta desdichada. / Parte dan al rey de Adeje, / los del tagoror de Guasa, / para que aplique la ley / a los que a ésta faltaban".

La parte final del tajaraste fue compuesta posteriormente por el maestro Castillo, en 1916. Dice así: "Y el mencey de Adeje / fue y los perdonó, / porque lo mandaba así / la ley de Dios. / Y los padres de ella / con harto dolor, / al fin acataron / lo que el rey mandó. / Y la Virgen guanche / también se alegró / y prestó su vela / para esta ocasión".

Baste el recuerdo de este romance de asunto guanchinesco para rendir homenaje a Bethencourt Alfonso, un intelectual siempre encariñado con la historia de su tierra.

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