la canción de cada día

Justo homenaje al Rancho de Teror

29.08.2013 | 02:00

Según nos ha anunciado en estos días la Asociación Cultural Pinolere, de La Orotava, el próximo sábado se le va a rendir homenaje al Rancho de Ánimas de Arbejales (Teror), en el marco de la XXVIII Feria Regional de Artesanía. Un reconocimiento que debemos aplaudir dada la importancia histórica y etnográfica que hoy pueden presentar los distintos ´ranchos´ de Pascua y de Ánimas que se conservan en la provincia oriental de nuestro archipiélago (Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote). Supervivencia folclórica de incalculable valor e importancia.

Ya nos hemos ocupado de estas agrupaciones en Tierra canaria (Madrid, Zacosa 1981) y Estudios sobre el folclore canario (Gran Canaria, Edirca 1985), si bien no hemos aludido a las similitudes que presentan los ranchos canarios con sus homónimos portugueses. En cambio sí nos detuvimos en analizar los parentescos cercanos que parecen unir a nuestros ranchos con los auroros murcianos.

El modelo portugués, que también cuenta con antecedentes localizados en el siglo XVI, presenta numerosas analogías con el prototipo canario. Los dos operan durante las fiestas navideñas, una vez que la Iglesia quiso despejar ese posible ropaje de sociedades secretas con su consabido marchamo religioso y oficialista. También coinciden en el rasgo de ser continuadores de las cofradías de ánimas que recogían dinero y alimentos tras sus intervenciones musicales. Con las recaudaciones costeaban las misas de difuntos en honor de los compañeros o cofrades fallecidos. Con respecto a Portugal, así lo indica Francisco Serrano cuando nos dice que las limosnas recogidas por los pequeños que van con el grupo se emplean "para decirles misas a las ánimas del Purgatorio".

Las analogías y coincidencias también alcanzan a los tocadores y cantores de ambos prototipos, como nos indica Giacometti en su Cancioneiro Popular Portugués (Lisboa, 1981), cuando se refiere a los ferrinhos´(hierro) o "cualquier cosa de metal que imite el sonido del triángulo", lo que nos lleva directamente al golpeo de las espadas que se produce en nuestros ranchos actuales. Los demás instrumentos también coinciden, según la relación que nos ofrece Giacometti sobre uno de los ranchos del Algarve: "Castañuelas o conchas (¿lapas?), campanillas, tambores hechos de pequeñas barricas y panderos tapados con piel de carnero".

En cuanto a las canciones y tonadas de los ranchos, se trata en ambos casos de la temática relacionada con las ánimas (janeiras): fragmentos de romances religiosos bastante vulgarizados que entonan las "cuadras de peditorio". También reciben el nombre de desgarradas u oraciones de almas. Gracias a ellas los cantores reparten la colecta (dinero o víveres) en tiempos de penurias. Un ritual que, año tras año, obligaba a realizar grandes caminatas durante la fría noche hasta alcanzar los más lejanos lugares de una misma feligresía.

Otro ejemplo más de la influencia que ha ejercido Portugal en nuestras islas, como ya había advertido Pérez Vidal. Si una de las partes cantadas por nuestros ranchos recibe el nombre de Corrido, en Portugal tenemos al corridinh como equivalente, según la información que ofrece Giacometti en su citada obra.

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