tribuna abierta

Los gusanera pro.nazi

29.08.2013 | 02:00

Es cierto que los casos aislados no representan a la mayoría, pero la queja del PP sería más convincente con bajas fulminantes de las presuntas excepciones. La gusanera pronazi puede ser inevitable en el único partido de gobierno que representa hoy a la derecha. Cuando ya no le basta seguir larvada y empieza a manifestarse, la población biempensante sospecha que, en lugar de casos aislados, lo que se deja ver es tan solo la punta del iceberg.

Después de lo que está ocurriendo desde el otoño de 2011 ya no es fácil saber qué es el PP, de qué va su ideología y nada digamos de su ética. Pero si se reclama liberal, neoliberal o ultraliberal y le sale el acné fascista, incurre en otra de sus clamorosas contradicciones y pone una vez más en la picota la sustancia y la calidad de sus votos.

Es trampa solapar a esa gente en la masa partidaria y reclamarse de centroderecha. Si, a la vista de los indicios, refuerzan las expulsiones con un manifiesto doctrinal que sirva de advertencia a los que aún están debajo del agua, pueden perder militancia y voto sociológico, pero destacarán algún punto de la confianza perdida.

Porque da verdadera lástima escuchar las quejas de los verdaderos demócratas de derecha cuando adquieren conciencia de su desamparo en el seno de unas siglas devaluadas por la corrupción y las políticas castradoras, el fracaso social y los "fines de cita" que, en lugar de estúpida retórica, deberían de ser inspiraciones regeneradoras. Al moralmente imputado partido (y penalmente en casos que se multiplican) solo le faltaban estos cachorros para culminar su tremenda aventura equinoccial.

Si la reviviscencia de la "herida" gibraltareña ha sido un recurso para desviar la atención de un partido y un gobierno en caída libre, poco va a durar. No es verosímil la torpeza de echar gasolina al fuego y tapar un problema con otro, que a ver cómo se cierra; pues basta apelar a las instancias internaciones para que se haga eterno y aun más cuando contiende un país de cierto peso con otro que apenas pesa. La "rentrée" va a ser áspera por este asunto, añadido a los que estallaron antes. Lo anuncia la oposición y lo corroboran los efectos previsibles de una mala táctica judicial, como es limitar las declaraciones al "no me acuerdo", o "que me registren: yo llegue después".

Si hasta los fachas de PP han perdido el miedo a exhibirse, y no los echan, imaginemos lo que puede ocurrir en las filas moderadas que no tocan pesebre, ni quieren.

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