artículos de broma

Comer y cantar

29.08.2013 | 02:00

En escenarios y video-clips es frecuente ver a cantantes escenificar sexo con gestos y movimientos. Como la gente no canta en la cama mientras practica el sexo, no se sabe qué quiere contar el que parece practicar el sexo mientras canta. El sexo necesita más concentración que el canto, aunque un aria precise mucho esfuerzo y un buen polvo siempre tiene algo operístico con su final en tachán y voces. A veces no se puede ser multitarea, ni hombre orquesta. En un artículo sobre el sesenta y nueve algunas personas comentaban que esta postura que tan bien representa la reciprocidad, tiene de malo la simultaneidad, porque no pueden llegar donde quieren mientras están en marcha y porque, por hacer y dejar hacer, al final comen y dejan comer pero ni quedan satisfechos ni les aprovecha. Esas personas prefieren lo sucesivo a lo simultáneo, el "hoy por ti, mañana por mí", sin dejar para mañana lo que puedan hacer hoy.

Desde sus orígenes, cante y baile recogen sonidos y modales de los rituales de cortejo y apareamiento pero ahora se nos hacen confusos por la distancia, la abundancia y, a veces, la incongruencia. Alguien tan poco sexual como Michael Jackson –demasiado escrupuloso para el contacto carnal– se llevaba la mano al paquete en escena, como si no hubiera superado la fase pito de la infancia, lo que no debe descartarse en su caso. Se tocaba y daba un gritito como si tuviera una bocina. Madonna y todas las que quieren asustar con pop, o juegan a espantar católicos bailando con crucifijos o se meten mano o guiñan una teta enseñando el pezón.

Miley Cyrus, que fue la estrella infantil Hanna Montana, anda repitiendo que ya es adulta, reduciendo la adultez a la sexualidad y confundiendo ser mayor con andar salida. La niña que hablaba con sarcasmo de mayor en Disney, ahora, como un niño, imita a sus mayores en la gala de MTV. Lo peor de los dos mundos.

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