Vacaciones sagradas

27.08.2013 | 02:00

Con muchas cosas puede uno jugar a día de hoy pero con las vacaciones, no. Opinando lo contrario te metes en un follón de esos que piensas que estás solo contra el mundo, nadie te apoya entre otras cosas porque no les interesa. Todo trabajador, hijo de vecino, tiene que descansar un día, sí o sí. Si eres creyente lo tienes más fácil porque hasta el Señor descansó en domingo. Si acudes a un psicólogo, éste te indica el camino hasta la conclusión de que el descanso es necesario para la salud mental, acreditado. Diez días es el tiempo mínimo de relax al igual que dicen que uno debe dormir unas ocho horas por lo menos para estar en forma al día siguiente y que conste que una cosa es dormir y otra muy distinta descansar. Si los dos factores no se cumplen, te levantas con un cansancio de campeonato. Te recomiendan cambiar de escenario para que así salgas de la rutina diaria, siempre que la economía lo permita, el móvil al paro, total uno más no se va a notar e ir a los sitios con gente con la que uno se encuentre a gusto. Hasta los parados deben descansar y estar unos días sin enviar el currículum, desconectando para volver con energías renovadas. Recordemos aquella frase de nuestros mayores, voz de la experiencia: "El problema no es sólo el gran número de desempleados sino el gran número de quietos, que rechazan ofertas por no adaptarse éstas a sus comodidades particulares". Hoy en día podemos ver cómo es necesario descansar un día programado, bien por el trabajador así como por en el buen rendimiento en la empresa. Seguidamente conocemos el famoso día en que uno libra, dependiendo de la profesión y después también están los del turno partido que ajustan según el mismo sus obligaciones laborales con las particulares. Por razones escolares, los meses más solicitados son julio y agosto, donde por cuestiones de lógica no puede coincidir todo el mundo. Septiembre y octubre, maravillosos si no tienes hijos siendo lo mejor, quizás, las vacaciones partidas, la mitad ahora y el resto más tarde. Si a lo anterior lo ajustamos a conciencia con los festivos, nos referimos a los puentes e incluso acueductos. En fin, todos merecemos un descanso, antes o después por salud personal y laboral.

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