tribuna abierta

La pasión y el queso en Canarias

26.08.2013 | 02:00

Besos de mujer canaria, queso tierno y recental, vino caliente de abajo, el gofio moreno oliendo. ¡Qué más puedo desear! Sombras del Nublo.

Néstor Álamo Hernández compuso la canción Sombras del Nublo cuando transcurría el año 1936 con armonización del músico catalán afincado en Gran Canaria, Agustín Conch. Como no podía ser de otra manera en alguien nacido en Guía, Gran Canaria, esta canción que a día de hoy es el Himno Oficial de la Isla de nombre amazigh de Tamaran, hace referencia al queso de esta tierra, tierno y recental.

La industria quesera de Canarias y el apoyo decidido y firme a la tradición productora de queso del Archipiélago es un ejemplo claro y rotundo de lo que debe ser el impulso de la actividad agraria, ganadera y pesquera de nuestras Islas. Unas islas que por su orientación, altitud y topografías dan origen a diversos microclimas que favorecen una flora única y una gran variedad de plantas que confieren particularidades únicas a los quesos que en ellas se elaboran con matices de olores y sabores exclusivos.

La magnífica cabaña ganadera, constituida por razas autóctonas, principalmente de ganado caprino y ovino, garantizan la producción de quesos de calidad, verdaderos tesoros gastronómicos de nuestra tierra. Tres razas de cabra (Majorera, Palmera y Tinerfeña), una de oveja de la raza Canaria y la raza de vaca Canaria con su excepcional calidad de leche así lo permiten.

Y nuestra gente. Una buena tierra, siempre además de buenos productos dará buena gente. Ganaderos, pastores y queseros que con su trabajo y sacrificio hacen posible estas joyas. Ganaderos, pastores y queseros que con pasión, con esa emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo hacen y consiguen que esas piezas de valor incalculable vean la luz cada día.

Una tierra la nuestra donde, aún pareciendo increíble, hay aún técnicas pastoriles aborígenes de trashumancia de costa a cumbre de nuestras islas, que hacen pastar los rebaños en épocas invernales en zonas bajas, ascendiendo en verano y otoño a los pastizales de zonas de montaña para regresar a los corrales de medianía baja en la época de paridera del ganado y de esta forma buscar el mejor pasto para sus animales en cada una y todas de las épocas del año.

Y ese esfuerzo, esa pasión por la tierra y el amor a sus animales, es el que se transmite a la leche, oro líquido blanco que con la aplicación de las tecnologías más innovadoras, en armonía con las técnicas y la sabiduría de nuestros queseros, hace que el queso canario sea una de las joyas y de los productos más emblemáticos de la gastronomía del Archipiélago, permitiendo que en cada una de nuestras islas se desarrolle un tipo de queso personal y único en el mundo.
Canarias. Latitud de vida.

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