tribuna abierta 

´¡Lea esa vaina, carajo!´

26.08.2013 | 02:00

Alvaro Mutis, que acaba de cumplir noventa años, entró un día en casa de su paisano Gabriel García Márquez con un manuscrito de Pedro Páramo, de Juan Rulfo. "¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda!". Poco después, el enorme Gabo, futuro Nobel de Literatura, escribió de la vaina: "Nunca, desde la noche tremenda en que leí La metamorfosis de Kafka, había sufrido una conmoción semejante". Mutis, premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997 y Premio Cervantes de 2001, sabía que el texto de Rulfo habría de ser el icono central de una generación de auténticos dioses de la narrativa en lengua española. Acaso menos mediático que otros colegas de su generación, Alvaro Mutis conforma en su obra la saga de un personaje universal, Maqroll el gaviero, marinero nómada que está más allá del tiempo y de los paisajes con un aura mítica similar a la de Aureliano Buendía.

Un escritor de 90 años, edad no alcanzada por los colegas de su época, merece una parada en el plan de lecturas que todos tenemos y casi siempre incumplimos. Una parada para releer, al menos, aquello que más nos ha impresionado y retenemos entre las confusas brumas de la memoria. Alcanzar los máximos honores suele ser el umbral de la muerte, ley no escrita y felizmente contrariada, entre otros, por los Nobel García Márquez y Vargas Llosa. El gran relato de Mutis impacta por sus señas personales pero también por aquello que le identifica con Miguel Angel Asturias (Nobel a su vez), Borges, Neruda, Cortázar o Vargas: una profunda cultura europea mestizada con la creatividad americana. Bogotano de nacimiento, su educación infantil y juvenil se desarrolló en Bruselas. Esa huella nunca decae en su obra de periodista, poeta y novelista.

No es menos significativo que Gabo cite a Kafka y a Rulfo entre sus shocks de lector. Dos autores que parecen tan distantes, salvo en el simbolismo onírico, emblematizan sin duda uno de los hilos conductores del genio de ambos continentes. Los hispanohablantes estaremos siempre en deuda con quienes antes, durante y después del boom, enriquecieron hasta el infinito la potencialidad artística de nuestra lengua. Por fortuna, también son decisivos algunos de los narradores españoles contemporáneos. Pero las pretensiones de muchos otros habría que definirlas con el sarcasmo de Heine hablando de Musset: jóvenes con un pasado prometedor. "¡Lean a Mutis, carajo!", habría que sugerirles "para que aprendan" el rito iniciático hacia una promesa de futuro.

Enlaces recomendados: Premios Cine