ÚLTIMA HORA
El Gobierno mantiene el nivel 4 de alerta y anuncia que la célula terrorista está desactivada
entre bastidores

El peso de la deuda

22.08.2013 | 02:00

En plena floración de brotes verdes (se corta la recesión europea, la española se modera, el desempleo se ralentiza...) llega el dato de la deuda pública para recordar las fragilidades básicas. Lo noticiable es que ha rebasado la barrera psicológica del 90%, pero es eso: psicológica. Con porcentajes menores se vivieron momentos de mayor angustia hace un año, cuando la sospecha del rescate cotizaba al alza. El problema con la deuda es la capacidad de pagarla, y cuando no hay reservas propias para dar garantía de ello, la cuestión pasa a ser la disposición del mercado para refinanciarla una y otra vez. Y no solo la deuda pública, sino también la privada, que supone dos tercios de la deuda total de la economía española.

Una deuda menor con una precepción alta del riesgo de impago supone una losa insoportable, porque para refinanciarla es menester aceptar intereses draconianos que multiplican el montante en poco tiempo. Una deuda mayor con una baja percepción de riesgo puede ser un problema llevadero, porque se va a poder refinanciar con intereses llevaderos. Al cabo del tiempo, el primero de los dos países puede fácilmente llegar a estar más endeudado que el segundo. Ahora mismo, la deuda española es inferior a la francesa, pero veremos por cuánto tiempo. La percepción de riesgo depende de varios factores, pero uno de fundamental es la sospecha de que el país no va a ser capaz de generar los recursos necesarios para atender a sus obligaciones. Y eso es lo que se sospecha de los estados con déficits altos y constantes, de la misma forma que la banca se resiste a financiar las empresas que no salen de pérdidas.

La economía española presenta unos niveles de desempleo que asustan, una deuda privada insoportable y un déficit que se resiste a cumplir los compromisos europeos. Con estos datos objetivos, ningún inversor serio invertiría en la deuda pública española sin la contrapartida de una gran remuneración. Si la prima de riesgo se comporta es ante todo por la existencia de un soporte institucional europeo que se va a mantener lo suficiente para que los electores alemanes no sospechen que Merkel tendrá que mandar su dinero a rescatar a los mediterráneos. Luego, ya veremos. Al final se impone lo fundamental, y en ello España está por los suelos.

Enlaces recomendados: Premios Cine