la ciprea

Vuelta al pasado

20.08.2013 | 01:18

Es una extraña vuelta al pasado la que se está produciendo delante de nuestras narices. Yo diría que es una regresión cuántica a otros tiempos que algunos consideran mejores y me temo que añoran en demasía. Los jóvenes no lo captan, presumen que es un juego de estilos, de modas, de divertidas experiencias de lo más kitsch dentro de esa estética burguesa de mal gusto que tanto priva a los que están a la última, desde la gitana encima del televisor al mantelito de croché a cuadros sobre la mesa camilla y en el tocadiscos la voz de Juanito Valderrama. No nos falta detalle. Pero los que hemos vivido ya esa etapa de escuchar a Cecilia y su Dama, Dama nos da un vuelco el corazón ante la penumbra que se avecina. Hace una semana coincidieron en televisión Rey de Reyes, Nerón, y El milagro de Fátima, y en la parrilla de algunas de ellas nos llegaba lo último en noticias nacionales e internacionales como el desdén de Mouriño o la compra y venta de nuevos jugadores de tal o cual equipo, todo ello aderezado con presentadoras al mejor estilo tradicional exceptuando el peinado a lo Sara Carbonero o a lo Letizia Ortiz que en eso no hay quien las iguale así las maten. Estas programaciones retro y melancólicas al 50% es una clara alusión a las inclinaciones ideológicas de nuestros gobernantes: una España única, invertebrada, católica y de pandereta. Si no me creen, observen las programaciones del mes de agosto: tema de Gibraltar (¿no les suena?), campamentos de verano con aires marciales y a golpe de corneta, películas de espías, de amor y de misterio con dibujos animados al fondo, Pitufos y romanos hasta en la sopa, algún crimen pasional a la hora de la siesta, y la visión interminable del Peñón como un símbolo de reconstrucción patria a nivel internacional. Nada de la persecución de homosexuales en Rusia; nada de los suicidios de adolescentes por acoso cibernético; nada de las matanzas de Siria o de Iraq; nada sobre las muertes de mujeres a manos de su exmarido o su examante. Poco más de unos segundos para tales noticias y los minutos de silencio a la puerta del ayuntamiento de turno.
Lo que si colocan son las fiestas gays de Barcelona (¿Adivinan? ¿Para qué vamos a intervenir en sus torturas si ellos se lo pasan divino en nuestro país?); las deliciosas vacaciones de la monarquía barco va, balandro viene; las fiestas de Marbella y las colas en los suburbios para comprar la droga y el pan. Solo me falta ponerme una minifalda y sentarme en las escalinatas de la universidad a esperar que lleguen los grises. A ver qué pasa.

Miembro del Consejo Editorial de la opinión de tenerife

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