al azar

Rajoy en ´la isla de Palma´, fin de la cita

19.08.2013 | 02:00

Rajoy no sabe dónde está. Su ilustre mención a "la isla de Palma", fin de la cita, obliga a plantear una revisión de los someros conocimientos geográficos que por lo visto se requieren para acceder al cuerpo de registradores de la propiedad. Si el fedatario de la titularidad de un territorio no sabe situarlo en un mapa, se abre un rosario de dudas sobre la profesión. No es de extrañar que Rajoy prefiriera dedicarse a la política, menos exigente con la toponimia y los sobresueldos.

Rajoy confunde la parte con el todo, pero en su extravío pesa menos la ignorancia que la indiferencia. Antes de encresparse, los nacionalistas han de reparar en que no distingue Palma de Mallorca ni Santiago de Compostela. Ahora bien, la excavación de las oposiciones aprobadas por el presidente del Gobierno sería tan jugosa como el desentrañamiento de los sobresueldos que Bárcenas le anotaba puntualmente.

Rajoy practica la sinécdoque. Toma una ciudad por una isla y un peñón por un imperio. Tratándose del presidente, su cortina de humo gibraltareña puede acabar chamuscándole con mas intensidad que los sobresueldos que quiere ocultar. De regreso a Galicia –aunque es posible que la llame Guadalajara–, tuvo que reprimir el impulso de que su avión bombardeara Magaluf, colonia británica más poblada y desafiante que Gibraltar. Cabe esperar que, al asaltar la plaza sureña, envíe a las tropas a la dirección correcta y no reconquiste Alcorcón.

Rajoy y el Rey, fin de la cita. Un analista de la eficiencia empresarial se asombrará de que un señor vuele desde Galicia a "la maravillosa isla de Palma" para entrevistarse con otro señor que quiere acabar lo antes posible. No sólo porque su interlocutor le inspira una profunda apatía, sino porque quiere abandonar a toda prisa la "maravillosa isla de Palma" donde se encuentra su esposa y regresar a Madrid. La capital de la isla de España hubiera aportado el escenario idóneo para un encuentro superfluo.

Una ficción encadenada. La foto del dúo Rey/Rajoy hará tambalearse al Imperio Británico. El encuentro tiene lugar en la fantasmagórica "isla de Palma", aunque los convocados desearían estar en otro sitio. Se persigue la liberación de un peñasco todavía más onírico, porque ha cometido un "atentado contra el medio ambiente", en la versión del líder del partido que más costa virgen ha urbanizado. A veces hay que preguntarse si Bárcenas pagaba a la persona apropiada.

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