tribuna abierta

Los juzgados, juzgados: Granadilla de Abona (Tenerife) y O Ferrol (A Coruña)

19.08.2013 | 02:00

Por mucho que queramos hacer la vista gorda, auto convencernos de que la historia es así y siempre monta más el que más monta, el asunto no deja de ser patético. Porque triste y más que patético debe ser no poder confiar siquiera en la única oportunidad que tiene el ciudadano para hacer valer sus derechos; la Justicia.

Hace tiempo les hablaba del caso de la pequeña "presuntamente" abusada sexualmente por su padre, que fue descubierto por los profesores del colegio, denunciado por la madre, el juzgado de instrucción de Granadilla de Abona (Tenerife) dicta auto de alejamiento del presunto pederasta y abusador de su hija, hasta que se produzca el juicio y posterior sentencia. Pero de forma asombrosa la jueza del mismo Juzgado de Granadilla de Abona que le tramita el divorcio, admite que el padre (presunto pederasta abominable) tenga visitas a su hija en puntos de encuentros previamente pactados. O sea, la pequeña solo verá al padre si se refugia en las faldas de la madre y no quiere ni mirarlo por el miedo que le produce, y por otra una jueza (no sé cómo calificarla) deja, a pesar de la orden de alejamiento dictada por el juez de la sala penal, da la contraorden y deja en manos de un presunto pederasta, maniaco sexual, a una niña de menos de 5 añitos autorizando la visita del tipejo.

Pero es que en O Ferrol ocurren cosas dignas de esas que todos decimos que haberlas hailas, de meigas, de brujería como es el caso de Rosa Elena Bellas Martín que pide a gritos diariamente en las redes sociales Justicia para su caso, donde le han robado con pruebas falsas la herencia de su legitimo padre, incluso el ológrafo era falso, toda una serie de escándalos judiciales, con denuncias de jueces por prevaricación.

Una trama de amistades peligrosas se cierne sobre los Juzgados de O Ferrol. Al caso de Rosa Elena, se suma el de Mercedes García que no puede ejecutar su sentencia de divorcio porque el juzgado de familia de O Ferrol hace un año que la ha "extraviado" y, por lo tanto el presunto maltratador de su exmarido, va de rositas si darle ni un euro para la manutención de su hijos menores de edad. Se ve amenazada y chantajeada constantemente por el indeseable que presume de apellido famoso y de rancio abolengo en el pueblo, pero que no deja de ser un miserable y violento cobarde que acosa a su exmujer para evitarse pagar unos euros de pensión.

El caso toma más importancia toda vez que las dos mujeres se enfrentan a personajes "ilustres" de O Ferrol. El caciquismo está de moda en los juzgados y parece que se hacen sentencias a medida del consumidor, dependiendo de la mayor o menor importancia del individuo/a a juzgar. Mientras tanto la justicia que todos deseamos y aspiramos a tener, aquella justicia ciega abre sus ojos para ver el contenido de carteras y maletines. Poderoso caballero don Dinero...

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