editorial

Rivero inyecta optimismo

18.08.2013 | 02:00

El presidente del Ejecutivo autónomo, Paulino Rivero, ha vaticinado que la economía isleña verá la luz al final del túnel en fechas navideñas. Se basa el político nacionalista en que Canarias es una de las tres comunidades, junto a Baleares y Galicia, que mejor comportamiento experimentan en su economía y blande, en sus aseveraciones, el último informe de Modelización Regional Integrada de Hispalink, que sitúa al Archipiélago entre las regiones con menor recesión en 2013 y con una previsión de crecimiento del 1% para el próximo año, lo que nos impulsa al pelotón de cabeza de la recuperación en el conjunto de los territorios del Estado. ¿Y el empleo? Rivero vaticina también que se crearán puestos de trabajo en 2014.

No obstante, el jefe del Ejecutivo hace un llamamiento a la calma y afirma que Canarias no debe dejarse llevar por la euforia, pues los resultados de los informes hablan de tendencia y, al margen de confirmarse, sus conclusiones no tendrán un efecto inmediato en el día a día ni en las economías empresariales y familiares. Cierto. Las Islas han atravesado en los últimos cuatro años uno de los peores momentos económicos de la historia. El boom turístico y de la construcción absorbió a miles de jóvenes durante años, que optaron por el dinero fácil y abandonaron los estudios y la formación necesarios para estabilizar sus puestos de trabajo. Parte del sistema quebró, sobre todo en el negocio del ladrillo, y miles de personas se quedaron en la calle sin oficio ni beneficio, y, lo que es peor, sin la cualificación necesaria para aspirar a un puesto.

La falta de oportunidades, por otro lado, ha obligado a miles de licenciados universitarios a emigrar a otros países para desarrollar su actividad profesional ante la falta de oportunidades que ofrece el Archipiélago. La suma de todos los factores dibuja un panorama desolador en este momento y las cifras así lo atestiguan: un 33,69% de desempleo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA); 121.600 familias con todos sus miembros en paro, y 9.000 puestos de trabajo destruidos en el segundo trimestre del año. Aún y todo, la fuga de 23.200 trabajadores amortiguó el porcentaje de desocupados en el Archipiélago. Las cifras, solo superadas por Andalucía, hablan por sí solas. Y no vale el manido argumento de que el Gobierno de Mariano Rajoy "castiga", como dicen los nacionalistas y socialistas isleños, a Canarias. Todos los responsables políticos deben asumir sus responsabilidades y su culpa, porque las estadísticas son demoledoras.

El modelo ha hecho aguas y no solo hay que pegar parches, sino pensar y aplicar medidas sensatas para aderezar una estructura económica que se tambalea. Canarias apostó en las últimas décadas por el monocultivo del turismo y olvidó la diversificación económica por la que otras zonas del país y de la Unión Europea sí utilizaron para prosperar. ¿Dónde están nuestra agricultura, pesca, industria y nuevas tecnologías? Si las Islas toman el mismo camino erróneo de los últimos años volveremos a caer por la misma ladera por la que rodamos en esta difícil época de crisis.

Si los vaticinios de los diferentes estudios se cumplen, se abre a medio y largo plazo un resquicio de esperanza para la población local y para los inversores, pieza clave para la reactivación de nuestro tejido productivo y para la generación de empleo.

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