las cuentas de la vida

Una precaria normalidad

18.08.2013 | 02:00

La vuelta al crecimiento de las dos economías centrales de la zona euro –Alemania y Francia– coincide con la caída en la prima de riesgo de los países periféricos y con la subida de buena parte de las bolsas europeas, en especial la española, cuyo índice de referencia, el IBEX –35, está consolidando los máximos del año. Esto es bueno para el ahorro, para la confianza y, sin duda, para la psicología del ciudadano de clase media, fatigado de tanta mala noticia y de la precariedad financiera. Se ha dicho con frecuencia que los mercados bursátiles anticipan el futuro de la economía, ya sea en positivo o en negativo, y éste podría ser uno de esos momentos. A la espera de un otoño que quizá se avecine caliente –elecciones en Alemania, la incertidumbre bancaria, el posible fin de los estímulos monetarios de la FED o las tensiones territoriales–, la agencia Bloomberg vaticina que resulta plausible que Europa se convierta en el próximo foco de crecimiento de la economía mundial. Ya se sabe que en los augurios coinciden la rigurosidad del análisis con el incierto don de la profecía, por lo que resulta exigible huir de la palabrería que no se ciña al día a día. En realidad los vastos esquemas que pretenden predecir el futuro constituyen fuentes inagotables de error, además de causa fundamental de la tragedia de la Historia. Pero, como les decía, una cierta tendencia positiva parece estar consolidándose en el conjunto de la Unión. Y el humor de la gente –su psicología, quiero decir– es uno de esos imponderables que explica el buen –o mal– resultado de una acción de gobierno cuando el país se enfrenta a una crisis mayor, como ha sido y es la actual.

En la bolsa actúan unos axiomas muy similares. Por un lado se sitúan los fines –ganar dinero además de batir, en el caso de los gestores, el índice bursátil que tomen por referencia– y, por otro, los medios. Al igual que sucede en la política, es importante que los fines no sean utópicos, pero aún más que los medios sean razonables, respondan a un sistema de referencia lógico y se apliquen con disciplina. Madoff batió durante años a los índices, pero los medios ilegítimos que empleó viciaron por completo sus resultados, dejando en la ruina a muchos inversores. Otros –García Paramés sería el ejemplo más notorio en España, pero no el único ni mucho menos– se han atenido con firmeza a unos principios rigurosos, ceñidos por el análisis de los fundamentales de la empresa: comprar buenos negocios a precios atractivos y, sencillamente, dejar pasar el tiempo hasta que el mercado reconozca el auténtico valor de la empresa.

Una lección sería que la paciencia unida a la firmeza terminan dando fruto tanto en bolsa como en la acción de gobierno. En política, el marco lo definen la calidad de las leyes, los principios parlamentarios, la inteligencia moderadora de las instituciones frente a las catarsis histriónicas, los atajos desesperados y las utopías populistas. Es posible que no resulte un camino muy atractivo, pero desde luego es más rentable que cualquier tipo de aventurismo. La subida de las bolsas, la caída de la prima de riesgo, el suave regreso al crecimiento de la economía constituyen noticias esperanzadoras. Lentamente, parece ser que retorna una difícil y precaria normalidad.

Enlaces recomendados: Premios Cine