tribuna abierta

El agua en La Gomera (y 2): proteger el Garajonay

18.08.2013 | 02:00

La estructura geológica de La Gomera está basculada, levantada en el norte y hundida en el sur, un hecho que hace que por cada kilómetro de costa se descarguen al año en torno a 750.000 metros cúbicos de agua de excelente calidad, que irremisiblemente se pierde en el mar. Corría el año 1993 cuando el director del Avance del Plan Hidrológico de La Gomera, Carlos Soler Liceras, expuso la situación a los representantes del Cabildo y los 6 ayuntamientos de la Isla.

En aquella reunión se aseguró que La Gomera tenía mucha más agua subterránea de la que necesitaba. A diferencia de los 8 millones de metros cúbicos que anualmente corrían por los barrancos, había 60 millones que se infiltraban en el subsuelo, de los que unos 10 millones volvían a aflorar por los 360 nacientes, y los 50 restantes se perdían.

La conclusión fue clara y la Institución insular la asumió desde el primer momento: había que perforar sondeos y galerías en la vertiente sur, además de construir redes de trasvase sur-norte. Pero si algo ennobleció aquel Avance no fue sólo el cambio de paradigma en el abastecimiento, aguas superficiales por aguas subterráneas. Lo que realmente convirtió este estudio en algo único a nivel nacional fue la definición de una zona de protección del Parque Nacional del Garajonay, en la que no se permite la captación para preservar los nacientes y proteger hídricamente la Reserva Biológica –la laurisilva–.

Hubo incrédulos y escépticos, pero los hechos son contundentes. El Cabildo consiguió en los años 90 los recursos para perforar. Los sondeos logran, además, pacificar viejos conflictos. Se actúo en Las Palomas, que abastece a Alajeró; Erques, que da agua a esa zona más Chipude, Las Hayas y Arure, y Enchereda, que nutre Hermigua, Agulo y San Sebastián.

Una vez demostrado que había la cantidad y la calidad de agua anunciada, se redactó el Plan Hidrológico, en el que se fijan los acuíferos para extraer el agua subterránea, las obras que debían captarlas y los dos trasvases para llegar a toda la Isla.

Los trabajos se concretaron en los planes Orone I y II, el Abastecimiento del Noreste, y La Mejora del Abastecimiento de Aguas de La Gomera, iniciativas financiadas por el Ministerio, Gobierno de Canarias y el Cabildo, que a su vez dan lugar a 3 zonas de extracción de agua subterránea: Enchereda, el barranco de Guarimiar y Las Palomas –se consigue llevar el agua hasta Igualero, desde donde se mezcla con el agua de Erques y La Negra, para abastecer Alajeró, Vallehermoso y Valle Gran Rey alto.

Desde La Negra el agua se impulsará hasta alcanzar el depósito de Igualero, para abastecer también a Aceviños, Las Rosas, La Palmita y demás núcleos altos de La Gomera.

Cabe destacar que la suma de redes de tuberías y depósitos ha permitido también disponer agua para combatir los incendios, como el vivido hace dos días en la zona de Arguamul, Vallehermoso, una vez más producto de los que quieren hacer daño intencionado al patrimonio de todos. Pretendemos aprovechar al máximo toda esta infraestructura hidráulica, para prevención y cuanto sea necesario. Pocas islas pueden disponer de caudales tan importantes a cotas tan altas, con el único y reducido coste de elevación, 0,25 euros metro cúbico.

Resta por mencionar el abastecimiento a la parte baja de Valle Gran Rey, actualmente formado por la captación de aguas desde varios sondeos ubicados en la margen izquierda del barranco y en el interior de la galería de El Altito, que está a punto de tocar el acuífero y que abastecerá definitivamente todo el municipio, desde Guadá hasta la costa, con la suma de determinados caudales municipales.

Hoy está todo prácticamente ejecutado, solo resta colocar 2 kilómetros de tuberías en la red de transporte de La Negra, para terminar el trasvase sur norte por el centro, y conseguir el caudal necesario en la galería de Valle Gran Rey. Dos tajos de obra inmersas en el plan de Mejora del Abastecimiento Urbano, por el que lucha el Cabildo, a fin de que se mantenga la financiación necesaria y sin que aún haya respuesta.

Como obras que no aportan agua pero sí que permiten la urbanización y el sosiego de la población ante inundaciones, de las que esta isla guarda también memoria, están los encauzamientos de la Cañada del Herrero, en Las Galanas, San Sebastián; Barranco de la Junta (Playa de Santiago, Alajeró), Hermigua y Valle Gran Rey, todos tramitadas por el Cabildo y financiadas por el Gobierno de Zapatero. La belleza de la acción y el terreno ganado para el esparcimiento se unen a efectividad y seguridad.

La acción política para obtener el dinero necesario ha sido clave para el éxito. La decisión de las instituciones, los criterios técnicos y la buena ejecución ha conseguido lo que en otras islas sueñan: tener el abasto de agua solucionado, a un precio más que barato, con una calidad inmejorable, sin depender de energías contaminantes, y preservando el futuro de los nacientes.

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