tribuna abierta

Responsabilidades

17.08.2013 | 02:00

Si algo se ha perdido en este país –suponiendo que alguna vez existió– es la disposición a asumir responsabilidades por las propias acciones u omisiones. Y, por encima de eso, la voluntad de extraer las oportunas consecuencias.

Aquí se han cometido las mayores tropelías a todos los niveles y en todos los terrenos sin que pasara absolutamente nada.

Aquí se han hundido cajas de ahorros que debían guardar el dinero de todos, se han cometido desfalcos, se han aceptado millonarios sobornos por recalificar terrenos para poder construir.

En este país se han destruido espacios naturales que había que proteger, se han desviado dineros públicos para fines privados y se ha abusado hasta lo indecible del nepotismo.

Y no sólo no ha ocurrido las más de las veces nada, sino que incluso quienes han cometido muchos de esos atropellos, si eran políticos, se han visto recompensados otra vez en las urnas por unos ciudadanos dispuestos a perdonarles todo porque eran de los suyos y había que castigar a los "envidiosos" del otro lado.

Es el nuestro el país de los chafarrinones, de la chulería como pauta de comportamiento y del "y tú más".

Aquí nadie se dice responsable de nada, y si, en algún caso, acepta que cometió una falta, no dimite de nada en la esperanza, si no en la convicción de que quienes le escuchan van a perdonarle. Porque el pueblo tiene manga ancha y la memoria corta.

Eso es lo que pensaba uno el otro día al escuchar las orgullosas explicaciones públicas de quien nos gobierna y se ufana una y otra vez de la mayoría absoluta que consiguió en las urnas para mostrar el desprecio que siente hacia las minorías.

Es hora ya de que nuestro pueblo salga de su letargo y asuma también las responsabilidades que le corresponden en un régimen democrático, aunque sea tan imperfecto como el que soportamos.

Porque tenemos a fin de cuentas los gobernantes que nos merecemos.

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