aquí una opinión

Libertad de expresión

17.08.2013 | 02:00

El domingo 11, leí dos artículos relacionados: El País, "Continuidad y decepción" de Juan José Tamayo, director de Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III y la opinión de tenerife, "El maletín de Francisco" de Antonio Alarcó, Consejero del Cabildo (a quien felicito por sus prolíficas columnas, logró ese día que se la publicaran en los 3 periódicos locales).

Posturas dispares sobre el actual Papa con quien parte de la prensa ha entrado en una especie de éxtasis beatífico a raíz de sus declaraciones al regreso de Río que provocó que los periodistas, animados por entrevistar, aunque fuese en conjunto, a alguien tan famoso, resaltaron para sus artículos frases escogidas al azar como quien atrapa una mosca en pleno vuelo y se considera ya por ello, un Rafa Nadal. Sirva de ejemplo la que despertó más expectación: "si una persona es gay ¿quién soy yo para juzgarla", y que aún tomándola en solitario, realmente fue: "si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarla?" O sea, maticemos, que hay diferencia...

Personalmente, yo hubiese elegido otros titulares de la misma multitudinaria entrevista: "La puerta a la ordenación de las mujeres está cerrada" (la frase completa fue "en cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no. Esa puerta está cerrada"). O "Mi postura es la de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia", (respuesta sobre aborto y matrimonio entre personas del mismo sexo). Porque hay temas, que en boca de un polaco, un alemán o un argentino, siguen siendo más de lo mismo.

Muchos colaboradores en los medios, han mostrado alegría por tener como representante de su dios en la tierra a quien quieren ver como un hombre sencillo y rompedor. Parecen así expresar cierta esperanza de que la Iglesia a la que, se supone, pertenecen deje de ser motivo de escándalo y reproche, aunque sin llegar a las alturas tan poco piadosas de uno de ellos, que consideraba, entre otros excesos, que a los que no les gusta este Papa son una mezcla entre vanidosos y miserables. Quizás es que confunde, como tantos otros, el ser católico con el ser cristiano. O que él no es ninguna de las dos cosas.

Pero volviendo a las opuestas interpretaciones a las que me refería, expresaba el Profesor Tamayo su decepción sobre la asunción del papa Francisco a la encíclica escrita por su antecesor, de la que, entre otras reprobaciones, decía que ofrece una exposición doctrinal androcéntrico con lenguaje patriarcal, sin tener en cuenta críticas filosóficas y científicas y continuando en la línea de respuestas del pasado a preguntas del presente. Obviamente, esperaba un nuevo rumbo que sólo parece haberse producido como parte de una campaña de marketing vaticanista. El Dr. Alarcó, sin embargo, habla apasionadamente de la misma encíclica (que dice han escrito conjuntamente). En su entusiasmo afirma que los 3 millones de personas en la playa de Copacabana, habían acudido "a orar junto a él" y lo considera sensato, que pisa firme y que tiene carisma y afán reformista...

Opiniones diferentes que somos libres de exponer unos y otros: aquellos que se sienten ligados al dogma católico o quienes le brindamos un nulo interés, ya que a todos nos ampara ese derecho (por lo menos mientras la iglesia católica se financie con fondos públicos, incluido sueldos de quienes adoctrinan en el campo de la enseñanza).

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