al azar

Los sueldos son peores que los sobresueldos

15.08.2013 | 02:00

El locutor de Radio Nacional de España recuerda admonitorio y con tono norcoreano que lo importante es Gibraltar pero, bueno, que también alcanzan una mínima trascendencia las declaraciones de un vicepresidente y un ministro de Aznar en un caso de corrupción masiva del PP. La tramoya condiciona al espectáculo, por lo que el medio público se refiere al "presunto contrato de Bárcenas", delicia semántica que abre la puerta a "presunto tesorero" y "presunto Rajoy", camino de un edén donde ninguna crítica tendría validez hasta que se pronunciara la corte de Estrasburgo.

Cascos y Arenas ya se habían manifestado en torno a los sobresueldos, al negarse a desmentirlos de inmediato. Ante el juez, sostuvieron la fantasía de que Bárcenas era el protagonista único del PP durante los gobiernos de Aznar y Zapatero. En realidad, se trataba de un gris contable que ganaba más sueldo para que pagara más sobresueldos. Así ha definido el preso su dilatada y muy bien remunerada labor en el partido sin mácula.

El caso Rajoy avanza a tal velocidad que los sobresueldos pagados por Bárcenas palidecen frente a los sueldos pagados por el PP de Rajoy y a Rajoy. Una docena de jerarcas de la formación recibían más de cien mil euros de dinero público o sucio, con aumentos del diez por ciento mientras arreciaba la crisis y fustigaban a los ciudadanos, con tono de RNE y al grito de "no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades". Son los perfectos desconocidos mejor pagados de la historia del derroche de fondos del contribuyente o el donante pestilente.
Los dirigentes del PP no defendían unos principios, sino unas percepciones estratosféricas de dinero de origen incierto. El grado de confianza o vehemencia en la defensa de las ideas se acentúa notablemente, cuando el ponente arriesga cantidades que no merece. Rajoy y los bienpagados abofetean a los voluntarios que recluta su partido.

El PP ha sido un gran negocio. Arenas, uno de los mayores beneficiarios hasta hoy mismo, asegura que "jamás he recibido dinero del señor Bárcenas". Peligroso y evasivo, porque el tesorero declaró que rellenaba los sobres con billetes de 500 euros que reconocen los otros contables, y que Lapuerta entregaba a sus destinatarios, con unos puros de propina en el caso de Rajoy. Cuesta creer que tramitara las entregas a comparsas que las corroboran, y no cumpliera con los jefes a quienes debía su generoso sueldo.

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