entre bastidores

Busqué ´Detroit´ en Google

15.08.2013 | 02:00

Charles Erwin Wilson empezó a trabajar para General Motors (GMC) en 1919 y en 1941 era presidente ejecutivo de la gran empresa estadounidense. Dejó el cargo en 1953 cuando el presidente Dwight Eisenhower le propuso el cargo de Secretario (ministro) de Defensa. En su audiencia de confirmación del cargo ante el Comité del Senado sobre Servicios Armados, soltó una frase que se ha hecho famosa: "durante años he pensado que lo que era bueno para este país era bueno para General Motors y viceversa". La frase se popularizó más tarde con el orden de los factores cambiado y en tiempo presente: "Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos y viceversa". Bajo esta convicción, se resistió a vender su enorme paquete de acciones en la compañía, hasta que no le quedó otro remedio. No creía que pudiera existir conflicto de intereses. Al fin y al cabo, había dirigido el amplio esfuerzo de producción bélica de la empresa durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le valió la Medalla al Mérito. En su persona resumía la alta coalición de estrategias del gobierno y de la gran industria, lo que no tiene nada de sorprendente, ni allí ni en ninguna parte.

Han pasado sesenta años. ¿Quién sería un Charles Erwin Wilson de 2013? ¿Quién resumiría en su persona el esfuerzo conjunto de la gran industria y el gobierno de la primera potencia mundial? Sin duda, habría que buscar su nombre en el sector de la TIC, las tecnologías de la información y la comunicación. Si en la Segunda Guerra Mundial los vehículos a motor eran básicos, hoy cualquier estrategia para defender una posición dominante pasa por el control de la información que se transmite por medio de las tecnologías digitales. Hoy el enemigo público número uno no es el espía que roba los planos de un submarino atómico y los entrega a los rusos, sino el analista arrepentido que expone al mundo la existencia de un control general sobre las comunicaciones privadas. Y no es una gran industria fabricante de motores o de misiles la que se ve desnuda por la filtración, sino nuestras amigas de la Red que tanto nos facilitan la vida: desde el gran buscador hasta las grandes operadoras, pasando por la manzana más encantadora desde los Beatles. Así como podemos ver un tanque como un peligro, nos cuesta concebir que las ventanas que abrimos al infinito digital nos estén amenazando. Sobre todo con unos anuncios tan bonitos.

Hemos vertido ríos de tinta sobre la decadencia del imperio y sobre el nuevo liderazgo de los BRIC mientras la zona euro se empantana en sus rigideces, pero lo cierto es que Estados Unidos tienen el control del nuevo armamento y de la nueva gran fuente de riqueza: el pleno conocimiento de nuestros pensamientos, palabras y obras, que tanto se puede usar para vendernos un crecepelo como para orientar nuestro voto. Mientras los BRIC fabrican el plástico, Estados Unidos lo llena de contenido, que es lo que cuenta. La General Motors de Engine (motor) Wilson, rescatada de la crisis por Obama con cargo al presupuesto, está en Detroit, ciudad que acaba de suspender pagos. Se hunde la ciudad del automóvil pero se recupera la economía del país, que ha buscado y hallado nuevos caminos, acordes a los nuevos tiempos.

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