artículos de broma

El paraíso en una isla

14.08.2013 | 02:00

El paraíso lo tenía todo y no le faltaba nada. Quizá le sobrara un manzano, que no se podía usar y que fue la causa de que, al ser expulsados del paraíso por la puerta Este, Adán y Eva empezaran a necesitar lo más básico, empezando por una tienda de ropa.

Del paraíso nos ha quedado una imagen frondosa de colores fovistas donde se da un equilibrio perfecto, que consideramos natural, entre lo que hay y lo que se necesita, más por el lado de la carencia de necesidades, de ahí la recurrente relación entre el paraíso y la desnudez. El paraíso es la falta de necesidad, por eso esta sociedad que crea necesidades y limita el acceso a satisfacerlas es definida tantas veces como un infierno.

Habría que actualizar el paraíso porque en el equipamiento de serie de los primeros días faltaban cosas imprescindibles hoy: unos no tendrían el paraíso sin un televisor para el fútbol; otros, sin un cine para las películas; los chavales necesitarían wi-fi (clave: eden). En cuanto te pones a actualizar el paraíso, lo estropeas: o eres minimalista o acabas convirtiéndolo en un "resort", versión hortera, hotelera y hostelera del edén.

Aunque el paraíso estaba entre los ríos Tigris y Éufrates las utopías que querían hacer el paraíso en la tierra, eligieron una isla por estar rodeada de mar por todas partes, es decir, aislada (valga la obviedad). Aunque las utopías han ido fracasando hasta dejarnos en esta actual distopía, el deseo edénico quedó avecindado en las islas. Este verano mucha gente habrá ido a una isla en busca de un sucedáneo temporal del paraíso.
Con la cerveza bajando por la garganta a la hora en que se proyecta el atardecer, la mayoría habrá pensado que, si tuvieran dinero, se quedarían a vivir allí para siempre y alguno habrá fantaseado con dejarlo todo, no regresar y pasar el resto de sus días descalzo y vestido con una camiseta y un vaquero desflecado.

Enlaces recomendados: Premios Cine