tribuna abierta

El consejero de la competitividad, el señor Almunia y los astilleros españoles

14.08.2013 | 02:00

Almunia lleva en Europa, en el Gobierno o Comisión, largos años en representación de España, después de haber sido ministro varias veces del Gobierno de Felipe González y presentarse a las primarias a secretario general del partido, que perdió por escaso margen, aprobó por fin, después de varias reuniones, una Resolución por el Consejo Europeo y a su instancia, decretando la supresión de las subvenciones a una importantísima industria española, la naval, una de las más importantes nacional e internacionalmente, con cuatro factorías sitas en Galicia, Asturias, País Vasco y Cádiz.

Tenía un paquete de pedidos importantísimos, siendo una de las más reconocidas en el mundo. Sus trabajadores directos constituyen noventa mil, lo que supone noventa mil familias, más los indirectos, proveedores, transportistas, etc., es decir un buen pellizco o parte alícuota de la industria española puntera y países de muy inferior industria naval como Holanda logró con su comisionado revertir tal decisión y por tanto quedarse con las subvenciones a la producción naval desde el 2007 a la actualidad (según tengo entendido).

Por esto Holanda y otros países de la Unión son fuertes industrial, comercial, e incluso pese al clima, agrícolamente, teniendo una agricultura de primera en flores (célebres tulipanes) y frutales, bajo invernadero por supuesto, totalmente automatizada y modernizada (se ha dicho que Díos hizo el mar y el holandés la tierra –cerramiento con diques de la inmensa bahía del Zuiderzee–, mientras que el canario ha creado la tierra y además el agua extrayéndola del fondo de las miles de galerías y pozos).

Pues este ilustre socialista en vez de luchar por España dentro de la Unión, lo que ha hecho en definitiva es apoyar la tesis y hacer que se devuelvan las subvenciones por las industrias navales, algo insólito para un país que se precia y sin duda, de prosperar tal tesis, como decía un periódico de tirada nacional, que no se le ocurra volver a España a residir pues tendría tras de sí la persecución o escraches de más de ciento treinta mil familias, contribuyendo eso sí, quizás por simpatía a sus jefes de filas, Sr. Zapatero y adláteres, a desprestigiar la marca España y aumento del paro, que es lo que persiguen en definitiva para desgaste del PP. ¡Torero!

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