tomando el pulso

Vergüenza política

13.08.2013 | 02:00

Son cada vez más los que nada más mentar esta palabra polisílaba y esdrújula, saltan como un resorte manifestando así su disconformidad con muchas formas de ejercer esta profesión. Aclarar que la carrera universitaria de Ciencias Políticas no tiene nada que ver con lo citado en primer lugar. Día a día podemos ver como muchas cosas no son del agrado de muchos ciudadanos. ¿Se están rompiendo las estructuras?, ¿se pueden permitir vacaciones de un mes de duración pase lo que pase y en la situación que se encuentre un país?, ¿qué piensa un ciudadano cuando observa a sus representantes enfilando a la cámara baja arrastrando maletas con ruedas ante la última sesión y no penúltima como con las copas, con prisas incluidas?, ¿van a cumplir un expediente?, ¿qué impresión se saca cuando interviene un diputado y mientras en el bar no cabe un alfiler?, ¿carece de importancia su turno de palabra o sólo se le presta atención a los primeros espadas? Por otro lado muchos piensan que la Constitución, la misma que dice que cualquiera siendo mayor de edad se puede presentar a unos comicios, hay que actualizarla al igual que los representantes públicos deben tener una formación y con razón. Una persona que tenga conocimientos necesitará uno o dos asesores pero de lo contrario, un número considerable. También hay quien piensa que el Senado no sobra pero muchos Ayuntamientos, sí. Vaya por delante el ejemplo mínimo necesario: un alcalde, poquitos concejales, cinco o seis, secretario, tesorero, interventor, auxiliar administrativo, jefe de cuadrilla y la misma, coche, chófer, garaje, combustible y limpieza. A todos los anteriores hay que mantenerlos con dinero que siempre sale del mismo sitio, del contribuyente. Por tanto nos preguntamos: ¿Interesa o no interesa? Otros, con datos en mano, señalan la existencia de países con ochenta millones de habitantes y ciento cincuenta mil políticos mientras el nuestro, el que nos interesa, con cuarenta y siete millones, hasta se triplican, número arriba o abajo. ¿Sobran políticos? los números cantan, entre el cincuenta y setenta por ciento y de paso se sale de la crisis sí o sí. En fin, los buenos candidatos a política tienen que tener un buen perfil personal y laboral, con carisma sobre todo, sabiendo transmitir siempre.

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