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La reforma: geometría variable

13.08.2013 | 02:00

El sistema autonómico español nace de la inoperancia del centralismo franquista, la necesidad de integrar a los genuinos nacionalismos y el mimetismo de las demás regiones. El "café para todos" es un intento de diluir los nacionalismos, pero también de atender las demandas del resto. El modelo ya no es capaz de integrar a catalanes y vascos, razón decisiva para superarlo. El federalismo pleno pudo ser respuesta válida, pero ya no lo es, y una reforma de la Constitución debería dar cabida confortable a todos los pueblos de España, bajo un modelo de geometría variable en el reparto de poder, que al propio tiempo conjugue el derecho a decidir con la necesidad de pactar en todo caso tiempos, procedimiento y condiciones. En el modelo anglosajón (Canadá, Reino Unido) al final nadie se ha ido. La unidad forzosa, sin soltar sedal, acaba siendo, en cambio, un incentivo para romper el hilo.

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