tribuna abierta

Pesimismos paralizantes

12.08.2013 | 02:00

Leíamos aquí hace muy pocos días una interesante entrevista con Pilar Tena, licenciada en Derecho y Periodismo, autora de un libro arriesgado hasta en el título: Cómo sobrevivir a un despido y volver a trabajar. Desagradable experiencia por la que ella misma ha pasado al ser cesada de su puesto en el Instituto Elcano después de diez años en plantilla.

Entiendo que no hay recetas mágicas para superar el trauma y encontrar trabajo, pero sí estoy de acuerdo en que lo absolutamente estéril es entregarse al desconsuelo y esperar que la malvada sociedad rusoniana nos resuelva la papeleta. La entrevistada admite, con indulgencia, un máximo de quince días para lloriquear, pero ni un minuto más para ponerse en movimiento.

No es fácil enfrentar semejantes situaciones, aunque sí conviene hacerse una observación elemental, me parece a mí, que es la de que la solución de nuestros problemas no se nos debe de justicia. Muchos jóvenes de hoy han nacido en un mundo presuntamente próspero, lleno de comodidades y artilugios electrónicos que parecen haber surgido en torno nuestro por generación espontánea. Hace poco supimos que Jauja era una fantasía. Se nos achaca a los mayores la tendencia a creer que cualquier tiempo pasado fue mejor. No siempre. Lo que sí me permito resaltar, sin lugar a dudas, es el mucho esfuerzo de la generación de nuestros padres ante las dificultades de la posguerra que supieron superar con muchísimo coraje, sin lamentos ni mirar atrás. Aquello era más duro, pero fue superado.Los supuestos de partida son distintos, hay que admitirlo, pero el ser humano tiene recursos y ya no caen los anillos por solicitar un empleo. Hay que poner empeño porque de nada vale echar la culpa a los demás. Y es que se ha difundido un clima social demasiado negativo y derrotista que se retroalimenta y nos paraliza. No se pide que nos hagamos ilusiones, pero sí que pongamos ilusión.

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