Editorial

Santa Cruz: el Plan General precisa mejoras

11.08.2013 | 02:00

Han sido catorce largos años de espera pero, al fin, la Comisión de Ordenación del territorio y Medio Ambiente de Canarias ha dado el visto bueno definitivo al Plan General de Ordenación de Santa Cruz de Tenerife. Quedan al margen los ámbitos fuera de ordenación –que afectan a un total de 1.500 inmuebles y a 57.000 vecinos– y Costa Cardón, Taco Residencial, Montaña de Taco, Cueva Bermeja y el Suculum, con el fin de que el Ayuntamiento tenga más tiempo, entre seis meses y un año, para ordenar y legalizar las áreas más problemáticas del PGO.
La aprobación del Plan General es una gran noticia para la ciudad, ya que va a permitir su desarrollo urbanístico e incluso la creación de empleo, algo urgente por la desesperada situación que atraviesan miles de familias chicharreras. Además, va a surtir efecto en más del 80% del suelo y se va a poder ordenar la Playa de Las Teresitas a través de un plan parcial que se comenzará a redactar en septiembre y que incluirá la construcción de un paseo, la iluminación de todo este espacio y la mejora de los chiringuitos.

El PGO desbloqueará importantes proyectos para la ciudad, como la posibilidad de poder construir más de 8.000 nuevas viviendas de protección oficial –en la actualidad la capital tiene un déficit de 6.000 viviendas– y dotará a la capital de 25.000 aparcamientos, cuando en la actualidad solo hay unos 6.000. Con este documento también se solucionará un problema histórico relacionado con el suelo industrial, ya que en la actualidad la actividad se concentra en el Suroeste mezclada con la trama urbana y ahora se trasladará al Polígono de la Campana; el Parque Urbano de Taco se podrá convertir en realidad y Hoya Fría se transformará en la gran ciudad sanitaria del municipio.
Sin embargo, el Plan General tiene goteras. Lo reconoció el propio concejal de Urbanismo, José Ángel Martín Bethencourt. Dentro de un año, después de que se resuelva el fuera de ordenación, la Gerencia estudiará realizar algunas modificaciones al texto. Entre ellas se encuentra disminuir las reservas de suelo urbanizable en defensa del suelo rústico, para que haya más zonas protegidas en la capital y, por lo tanto, menos en las que se pueda construir.

El documento elaborado por el equipo redactor, al que el grupo de Gobierno del exalcalde Miguel Zerolo pagó seis millones de euros, prevé reservas de terreno para convertirlo en urbano que no son necesarias en nuestros días, tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, y que colapsan prácticamente todo el suelo de la ciudad. Es un disparate, porque los regidores de la época pensaron que el municipio iba a crecer sin límites y que la construcción nunca iba a terminar. En concreto, de los 150,5 millones de metros cuadrados de suelo que tiene Santa Cruz, el PGO reserva 4,3 millones de metros cuadrados de terreno urbanizable, pues los redactores creyeron que en 2022, que es el año hasta el que se planifica la ciudad, habría 280.000 habitantes en Santa Cruz. Los tiempos han cambiado, variado su rumbo y hoy la historia es muy diferente. Se cuentan por miles las viviendas sin vender y la capital tinerfeña precisa mantener unos terrenos que albergan incluso yacimientos arqueológicos, fauna y flora únicos.

Por tanto, con el Plan General ya aprobado, importante para iniciar el desarrollo de Santa Cruz, toca ahora corregir algunos aspectos para modernizarlo y adecuarlo a la realidad de nuestro tiempo.

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